UN GRAND PRIX COMO LOS DE ANTES

Con sus particularidades, la cita urbana de Mónaco elimina algunas de las restricciones que el reglamento actual impone a la competencia. Pero la clasificación sigue siendo determinante.

Más tarde que nunca, normalmente se disputa en alguna de las dos últimas semanas de mayo, el Grand Prix de Mónaco trae consigo, desde hace algunos años, una polémica implícita, relacionada con el circuito, uno de los más tradicionales del calendario.

Como es, esencialmente, la misma pista que se utiliza desde la primera edición de esta carrera, casi un siglo atrás, mientras la mecánica se ha modernizado hasta lo increíble, las oportunidades de que se salgan buenas carreras disminuyeron en años recientes prácticamente a cero.Eso, al punto de que se acepta ya que Mónaco es el único circuito del certamen en el que la clasificación tiene más importancia que la misma competencia. Al ser prácticamente imposible superar rivales, el resultado sabatino conserva muchas chances de sostenerse a lo largo de los 78 giros de la prueba.

Se ha vuelto costumbre, inclusive, que en las semanas previa y posterior se actualice el debate sobre una alternativa al circuito, en el superpoblado principado. Las propuestas que asoman nunca son convincentes acaso porque no hay ninguna viable.Este año, en otro parche adicional a un reglamento problemático, la FIA decidió descartar para este Grand Prix el uso de la aerodinamia activa, aunque se mantendrá el Modo Overtake, y restringir la disponibilidad de energía eléctrica para impedir fuertes aceleraciones, todo para evitar riesgos de choques en este circuito que es «como andar en bicicleta por el living de casa», tal como solía pintarlo Nelson Piquet, el tricampeón mundial que es a la vez el suegro de Max Verstappen.

Precisamente eso es lo que ilusiona a algunos pilotos, que ven la chance de tener un GP como los de antes: sin tener que preocuparse mucho por la regeneración de energía, que suministrarán en abundancia la gran cantidad de frenadas a la que obliga el trazado, y que a la vez no puede ser excesiva, por la restricción ocasional.

Además, como los coches son más livianos y chicos que los que se corrieron hasta 2025, es posible que puedan producirse maniobras más animadas, es decir, que la carrera pueda ser algo menos monótona de lo que suele darse.

Ganador en Mónaco en 2024, Charles Leclerc pronostica que esta «va a ser una de esas carreras en la que estos autos (modelo 2026) pueden ser buenos. Que sean más livianos en una pista como esta es un beneficio. Y no vamos a tener tantas distracciones con la recarga de energía».La reducción de la trocha de los coches, de 2 a 1,9 metros, puede brindar a los pilotos no solo más maniobrabilidad sino menos posibilidad de defensa de una posición. Eso podría redundar en maniobras no habituales en esta pista.

Sin aerodinamia activa pero con el Modo Overtake vigente (y su detección en la última curva), podríamos ver sobrepasos al cabo del tendido de boxes, antes de la curva de Saint Devote, especialmente porque, como lo señaló Kimi Antonelli tras ganar en Canadá, «estos autos son mucho mejores (para circular detrás de los rivales) que el año pasado. Puedes seguirlos mucho más de cerca y eso definitivamente crea más oportunidades para correr».

De todas formas, son grandes expresiones de deseo que no impiden señalar que la clasificación continuará siendo determinante. No habrá dos paradas obligatorias, como en 2025. Y Mónaco conservará, como cada año, su atractivo, suceda lo que suceda.

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