En menos de una semana, Fernando Alonso anudó tres batacazos: el martes previo al GP de Bahrein en Malasia anunció su continuidad en el equipo Aston Martin, sobre la cual había persistentes dudas; el sábado puso su AMR26 modificado en la Q2 del Grand Prix, edificando su mejor clasificación del año; el domingo avanzó hasta el octavo lugar, postergando inclusive al campeón mundial Lando Norris, y sumó cuatro valiosos puntos. No solo demostró su vigencia: también dejó a los aficionados preguntándose cómo lo hizo.
La primera explicación es relativamente sencilla: Alonso vive para la Fórmula 1 y, en cualquier caso, un incremento de casi el 30 por ciento en su salario, que pasará de 30 a 38 millones de dólares anuales, puede convencer a cualquiera.
Lo segundo es algo más especial: si el Aston Martin no es el peor coche de la parrilla, apenas el segundo peor, ¿cómo hizo para superar el corte de la Q1?
La sorpresa en ese momento fue que Lance Stroll lo siguiera. El canadiense suele moverse bien en pisos húmedos, pero ese no era el caso. Evidentemente, era algo que ambos tenían en común: el chasis de Adrian Newey.
Algunos datos de la sesión clarifican el panorama. Los Aston Martin fueron los coches más lentos, un déficit de más de 20 km/h con la punta, pero doblaban muy bien. Al cabo de la Q2, la transmisión oficial informó que, en las curvas lentas, el coche verde perdía solo una décima de segundo respecto al Red Bull de Max Verstappen.
En la comparación de la mejor vuelta de Q2 de ambos, sorprende ver al Aston Martin más rápido que el RedBull en determinadas curvas (ver gráfico superior). La diferencia final fue de 1s5, mayormente conseguida en rectas. La telemetría permite ver cómo, en zonas lentas, Alonso reducía la diferencia que le sacaba Verstappen (ver flechas).
Otro dato que subraya las bondades del chasis: Alonso fue el piloto que más a fondo llevó el acelerador. Eso tiene una razón muy sencilla, con un motor pobre, se aprieta el pedal con más facilidad, y otra más congruente: un chasis bien puesto a punto permite acelerarlo bien en curvas de baja y media velocidad. Espcialmente en una pista con tanto agarre como Sepang.
Stroll asegura que el déficit del motor Honda representa dos segundos. El Aston Martin de Alonso terminó la Q2 a 1s524, en una pista de 209 km/h de promedio, o sea, no ultraveloz. La relación no es directa y no puede asegurarse que todo el déficit provenga del motor, pero parece bastante evidente que el chasis compensa parte de esa deficiencia.
Fernando recaps his P8 finish at Sepang. 🎙️
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— Aston Martin Aramco F1 Team (@AstonMartinF1) October 4, 2026
Acaso podría haber ido mejor en la carrera si hubieran calzado cubiertas intermedias en lugar de las medias con la que partieron tanto Alonso como Stroll. Pero mientras el canadiense cambió rápidamente (vuelta 2) por intermedias, Alonso se mantuvo, como Lewis Hamilton con su Ferrari, fiel a la estrategia decidida.
Después sostuvieron estrategias similares, pero Alonso había ganado terreno con su decisión. Llegó a los puntos en la vuelta 40 tras superar a Arvid Lindblad, y luego avanzó un lugar con el despiste de Norris y otro, para llegar al octavo lugar, con el abandono de George Russell.
Queda la incógnita: en la pista de Marina Bay, en Singapur, apenas más lenta que Sepang pero sin tanto agarre en el asfalto, ¿podrán Alonso y Aston Martin repetir su actuación?






