Las Vegas. El podio del Grand Prix tiene que esperar. El ratón Mickey, el ícono por excelencia del Mundo Disney, conduce un cuadro de aguas danzantes en el hotel Bellagio. Es el momento en el cual la Fórmula 1 se halla más lejada que nunca de su hábitat. Sin embargo, es allí donde sus líderes quieren estar. La categoría está más americanizada que nunca. Es el momento de preguntarse, entonces, hasta dónde llegará ese proceso.
Bernie Ecclestone, el Zar de la F1, trabajó de manera incansable para hacer del país del Norte un hogar relativamente estable para la disciplina. La llevó a Long Beach, a Phoenix, a Detroit, a Dallas, a Indianápolis, finalmente a Austin.
Ahora Liberty Media reserva tres de las 24 fechas para los Estados Unidos: Miami, Austin y Las Vegas. Lo que Ecclestone pudo lograr una sola vez, tres carreras en un año en el territorio de la Unión, en 1982, para Liberty es moneda común. Y hace rato que se habla de un cuarto Grand Prix, en Chicago.
Desde que la compañía de medios estadounidense se hizo cargo de los derechos comerciales de la categoría, en 2016, los lazos con la potencia occidental no dejaron de aumentar. El número de firmas de ese país que son sponsors o socios de los equipos pasó de 44 entonces a 125 en 2025, un crecimiento del 184%.
Este año, por supuesto, esa cifra se incrementa con los desembarcos ya conocidos de Cadillac, el undécimo equipo de la grilla, y Ford, proveedor de motores para las escuadras Red Bull y Racing Bulls.
No se puede dejar de notar que tres de los cuatro grandes equipos de la categoría cuentan con un main sponsor estadounidense: McLaren (Mastercard), Red Bull (Oracle) y Ferrari (Hewlett Packard).
«Cuando la Fórmula 1 venía a los Estados Unidos, pensábamos que bastaban cuatro días para aparecer, correr y todo el mundo nos amaría», señaló el CEO Stefano Domenicali en Las Vegas, durante el reciente GP. «Pero nos dimos cuenta de que teníamos que hablarle a las nuevas audiencias».
Según Liberty, el 47 por ciento de sus nuevos fans allí tienen entre 18 y 24 años. Acaso por esa razón, le vendieron los derechos televisivos a Apple TV por cinco años en unos 160 millones de dólares. La serie «Drive to Survive» ha hecho mucho por incrementar la popularidad de la F1 entre los jóvenes.
Las Vegas, se sabe, es la única carrera del calendario que organiza directamente la F1; en el callejero, los boxes son permanentes porque Liberty ha comprado el terreno en el que se emplazan. En otro cercano, están levantando un museo y una tienda de productos.
En el único terreno en el que no hay avances significativos es en el de los pilotos. Cadillac no lleva un conductor norteamericano y desde que Logan Sargeant dejó la disciplina en 2024, reemplazado por Franco Colapinto, no hay un piloto de esa nacionalidad en el circo.
Colton Herta, estrella de IndyCar, bajará un escalón para correr este año en Fórmula 2, mientras el joven neoyorkino de 18 años Ugo Ugochukwu (de madre nigeriana y padre italiano) espera ganar el título de Fórmula 3. Son apuestas de muy largo plazo. Quizás lleguen cuando el Mundial pase a llamarse «The Formula 1 World Series»…





