La primera jornada de trabajo en el circuito malayo de Sepang después de casi una década dejó distintas sensaciones y algunas certezas. Entre estas últimas, la recuperación de Red Bull, evidenciada en las últimas carreras, que parece dispuesta a dar frutos reales.
Los antecedentes ya habían sido debidamente presentados en el Grand Prix de Azerbaiján, en Bakú, la semana anterior, con los dos coches del equipo en el podio y la persecución de Max Verstappen sobre el Mercedes de George Russell hasta la bandera a cuadros, que acabó con la menor diferencia en más de dos décadas.
Sepang confirmó cierta tendencia, aunque la pista sea mucho más rugosa que la de Baku, y las curvas veloces reemplacen a las esquinas de la capital del viento. Verstappen lideró la primera práctica, Isack Hadjar terminó segundo en la complementaria.
A los Mercedes les faltó afinar la puesta a punto, pero con las mejoras que llevaron a la cita siguen siendo los coches más eficientes. Sin embargo, los Red Bull no anduvieron nada mal en ritmo de carrera y, como les faltó velocidad final, la incógnita está puesta en cuánta cantidad de combustible realmente tenían a bordo.
Ferrari y McLaren concretaron stints con cubiertas blandas, así que la comparación con los coches de Verstappen y Hadjar, que lo hicieron con medias, tiene solamente título informativo. Pero mientras Charles Leclerc, el más veloz en la FP2, establecía un ritmo de 1m44s5 con el compuesto C4, en nueve vueltas, Verstappen giraba 13 circuitos sin detenerse marcando 1m44s8 de promedio, con el neumático C3. El campeón mundial Lando Norris trazaba un ritmo de 1m44s9 al cabo de 10 vueltas, también con C4.
La posibilidad de la competencia está latente. Red Bull introdujo un upgrade que pasó bajo el radar en Bakú, pero que en el calor y la humedad de Sepang puede explicar este nivel de competitividad. Una semana atrás, Verstappen sufrió problemas con la batería en la clasificación; el octavo lugar de largada conspiró contra sus chances de victoria, que eran reales.
Los mapas de downforce indican que el coche se siente cómodo en los curvones veloces que abundan en Sepang. Le están faltando un puñado de km/h comparado con los Mercedes (317 km/h contra 322 km/h de Antonelli) y es necesario ver cómo RedBull acomoda todos esos datos para darle a Verstappen un coche capaz de pelear por la pole-position y terminar aquí el trabajo que no pudo finalizarse en Baku.
“Al empezar el fin de semana no éramos muy optimistas”, reconoció el director técnico Pierre Wache. “Lo principal era evaluar el paquete que pusimos la carrera anterior en distintos tipos de curva, más allá de las de baja velocidad. Parece estar trabajando bien. Estamos sorpresivamente contentos con lo que hicimos”.
Para Verstappen, “esta pista implica mucha degradación, todavía hay cosas que probar y entender mejor, pero ha sido un día positivo”. El piloto, que acaba de cumplir 29 años, viene de cinco podios en las últimas seis carreras; solo no subió en Zandvoort, cuando se accidentó en el arranque de la prueba. El triunfo parece rondarlo…





