¿Qué pasa por la cabeza de un piloto de Fórmula 1 a instantes de consagrarse campeón del mundo?

Lando Norris contó cómo vivió los momentos previos a su histórico triunfo. Entre una calma inesperada, recuerdos que afloraron en las vueltas finales y la imagen de su familia, relató lo que pasa por la cabeza de un piloto a segundos de lograr la gloria.

¿Qué se siente al saber que estás a punto de convertirte en campeón del mundo de la Fórmula 1? Esa fue la pregunta que respondió Lando Norris a un mes de coronarse en Abu Dhabi. El piloto británico reconoció que, en los días previos, no sabía bien cómo sentirse, pero que luego gran parte de la carrera la vivió como una más. Recién en las dos últimas vueltas todo cambió. «El tiempo empieza a ralentizarse un poco», admitió.

La definición del Campeonato 2025 se estiró hasta el final, pero Norris logró imponerse para convertirse en el 35° campeón del mundo en la historia de la Fórmula 1 y en el 11° británico en alcanzar el título. Contuvo la remontada de Max Verstappen, protagonista de una segunda mitad de temporada feroz, para sellar el año en lo más alto. No era un desafío menor: enfrente estaba el piloto que había dominado la categoría durante los últimos cuatro años. La combinación del rendimiento del MCL39, el mejor monoplaza de la parrilla, sumada a una regularidad sostenida terminó de inclinar la balanza en favor del británico.

Lando Norris, podio del Gran Premio de Abu Dhabi 2025.
Lando Norris, podio del Gran Premio de Abu Dhabi 2025.

Norris se mantuvo fiel a su estilo, tranquilo y lejos de las polémicas. Si iba a ganar, lo haría a su manera, incluso en la carrera que definía el Campeonato. Dicha experiencia quedó reflejada en un video publicado en su canal de YouTube, dentro de su serie LandoLOG. Allí, el británico mostró cómo gestionó la presión y cómo atravesó las horas y los días previos a la carrera más importante de su vida.

«No sabía cómo estar, no sabía cómo actuar, no sabía cómo se suponía que debía estar. No sabía si debía estar muy emocionado o no, asustado. Pensé que estaría muy nervioso, porque lo suelo estar… Me pongo nervioso en todas las carreras, en todas las clasificaciones, siempre. Es algo normal. Pensé que sería un poco caótico para mí. Pero, de hecho, al subirme al monoplaza, me sentí bastante preparado. Me sentí muy tranquilo. Era un día más en la oficina. Me sentía preparado. Seguía pensando: ‘Esto es lo que hay’, había llegado el momento», recordó.

Según explicó, gran parte de la carrera se desarrolló dentro de un marco habitual. La atención estuvo puesta en la estrategia y el ritmo, con un único objetivo: no cometer errores. «Se sintió como una carrera normal. De verdad, se sintió como una carrera normal», reiteró. Sin embargo, a medida que se acercaba la bandera a cuadros, la carrera adquirió otra dimensión. «A dos vueltas del final, el tiempo empieza a ralentizarse un poco. Empiezas a pensar en cada tornillo, cada perno, cada cable. Me imagino dentro de mi coche, cómo está funcionando todo. Estás en ese momento en el que piensas: ‘Maldita sea, ¿qué podría salir mal?’ Porque todo va bien», confesó.

Fue entonces cuando los recuerdos irrumpieron. Toda su carrera pasó frente a sus ojos. «Tu mente empieza a pensar en estas pequeñas cosas. Empecé a pensar en mi primer día en un karting. Estaba en una especie de mini pista de tenis, le pusimos unos neumáticos lisos al karting y me dediqué a hacer donuts y a divertirme. Poco a poco, mientras daba vueltas, me imaginé los años que siguieron: dar el salto a las carreras de verdad, competir en Europa, el Campeonato del Mundo de 2014, la Fórmula 4, Ginetta, Nueva Zelanda, Jerez, la Fórmula 3, la Fórmula 2. Como si, muy rápidamente, viera imágenes en mi mente, mientras conducía, mientras intentaba mantenerme en la pista y no hacer ninguna tontería».

Los pensamientos también se desplazaron hacia su familia. «Fue más o menos como transcurrieron mis dos últimas vueltas, hasta que pasamos por debajo del hotel. De repente, imaginé a mi madre en el garaje. Fue la primera vez, el primer momento en todo el año, en el que empecé a darme cuenta de lo que estaba pasando, de lo que estaba a punto de pasar», relató.

«Lo único que hice fue imaginarme el garaje. Imaginarme a mis padres allí, a mi hermano, a mis hermanas, todos en el garaje para las cuatro últimas curvas, y di la última curva, y de nuevo, entonces empezó a surgir esa siguiente oleada de emoción, la comprensión, de lo que había sucedido. Los últimos 18 años me han llevado a este momento», cerró Norris.

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