Primero fue Otmar Sznafnauer. Luego Dan Fallows. Más tarde, Mike Krack. Y Andy Cowell. Enrico Cardile. Por supuesto, Adrian Newey. Ahora interesa Jonathan Wheatley (exRedBull, actual Audi) para sumarse a esa cúpula de notables que se van rotando en apenas un par de puestos, Director Técnico, Team Principal, en un equipo como Aston Martin en el que tanto los fondos disponibles como los papelones parecen ilimitados.
En la era reciente del equipo de Silverstone, bajo el comando de la inagotable billetera de Lawrence Stroll, siempre hubo más caciques que indios, para decirlo en criollo. La estructura piramidal que precisa un exitoso team de carreras parece distorsionada, en este caso, con sucesivos cambios de nombres, como vedettes que se pegan codazos en el escenario.
Para colmo, utilizando su habitáculo como un púlpito, ahí está Fernando Alonso para señalar implacablemente con su índice qué es lo que no funciona.
Es una constante: cuando todo parece dado para sumar los mejores ingredientes en procura del suceso, el castillo de naipes se desploma. La tragedia es más evidente en esta oportunidad, a caballo de la sociedad con Honda.
Newey concentró transitoriamente los dos cargos: en Australia lo hizo en presencia, en China de manera remota. Y no lo hará más. Wheatley, que trabajó con Newey durante casi dos décadas en RedBull, fue tentado a sumarse, pero no está claro todavía que haya dado su conformidad. Algunos medios reportan que ya renunció a Audi, pero no ha sido comprobado.
Las versiones sugieren que el manager inglés no está del todo cómodo en Suiza, dónde el equipo Audi tiene su base, país en el que lleva un año residiendo, y que sufre roces con su superior, Mattia Binotto, pese a que allí los roles están mucho más definidos.
Aun si acepta, Wheatley no puede sumarse de forma inmediata al equipo de Stroll, como ocurrió con algunos de los caciques, Cardile, Newey, que Aston Martin arrebató anteriormente a otros rivales. Es decir, no sería una solución inmediata sino, otra vez, una apuesta al futuro.
Fernando Alonso taking his hands off the steering wheel on straights due to the vibrations. #F1 #ChineseGP pic.twitter.com/wSfQxfOC5z
— Junaid #JB17 (@JunaidSamodien_) March 15, 2026
La patética imagen del AMR26 vibrando hasta el sufrimiento en Shanghai es un calibre de los problemas del coche. En China, el Aston Martin se clasificó más cerca de la punta que en Australia, lo que significa una mínima mejora, aún si nunca lograron pasar de la Q1, y la Q2 es una quimera por el momento; además, una vez que se controlen los inconvenientes que genera la unidad de potencia japonesa, aparecerán los vicios del chasis.
En la Q1 de Australia, el Aston Martin fue 2s462 más lento que el Mercedes (un 3,09%); en la Q1 de China, la diferencia se redujo a 1s941 (un 2,08%). La posibilidad de mejora está latente, y Newey está encarando un masivo proceso de desarrollo en su criatura. Pero no será lo suficientemente rápido como para ponerse a la altura de las expectativas despertadas en el receso.
Japón, la semana que viene, será una durísima prueba para Honda, en su casa de Suzuka. Tendría que mantener ese ritmo de mejora en una pista en la que, como en Melbourne, la recarga de energía es problemática. Para entonces, Wheatley habrá dado su respuesta. Podría tener efecto inmediato solo si es negativa y otro candidato que no está trabajando actualmente acepta el cargo.
«Christian Horner, a quien se lo vinculó con Aston Martin en noviembre pasado, se reunió con Stroll esta semana», publicó ayer la BBC. «De todas maneras, fuentes cercanas dicen que Newey se opondría a la idea de que Horner se sume al equipo».





