El inicio de la temporada 2026 de la Fórmula 1 está programado para el 8 de marzo con el Gran Premio de Australia, en Melbourne. A pocos días del arranque, persisten las discusiones sobre los cambios reglamentarios, entre ellos un nuevo sistema de largada impulsado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Durante los Tests de Pretemporada en Barcelona y Bahréin, los equipos dedicaron buena parte de su programa a ensayar las partidas, ante la advertencia de varios pilotos de que las modificaciones tienen el potencial de convertir dicho momento en uno de los más imprevisibles de cada carrera.
Desde hace semanas, el procedimiento de largada concentra la atención dentro del paddock. A raíz de distintos inconvenientes registrados, la organización de la Fórmula 1 resolvió introducir ajustes para reducir el riesgo en los primeros metros de carrera. Según The Race, una de las medidas prevé ampliar en cinco segundos el tiempo de detención en la grilla de partida para permitir que los pilotos eleven el motor hasta las 13.000 revoluciones por minuto (RPM) y carguen el turbo antes de liberar el embrague. Además, se prohibiría el “Modo X”, asociado a baja resistencia aerodinámica, para evitar diferencias de velocidad en la largada. En paralelo, se impondría el uso obligatorio del “Modo Z”, de alta carga aerodinámica, desde la parrilla hasta la primera curva, con el objetivo de garantizar mayor estabilidad y tracción en la arrancada.

La eliminación del sistema MGU-H aparece como uno de los cambios más relevantes del nuevo reglamento técnico. Este componente permitía mantener el turbo preparado antes de acelerar. Ahora, los monoplazas de 2026 dependen exclusivamente del motor de combustión para alimentarlo, lo que incrementa el denominado “Turbo Lag” y retrasa la respuesta. Asimismo, el motor eléctrico (MGU-K) recién entra en acción una vez superados los 50 kilómetros por hora, por lo que los pilotos quedan sin asistencia eléctrica en los metros iniciales. En los Tests ya se observaron las primeras consecuencias. Algunos autos evidenciaron falta de reacción en la salida, mientras que otros mostraron excesos de tracción. Las diferencias de rendimiento entre equipos resultaron notorias.
Tal como informó The Race, dichas medidas deberán recibir la aprobación formal de la FIA, sea mediante una modificación del reglamento o a través de una directiva del director de carrera, facultad que puede aplicarse por motivos de seguridad. Todo indica que la decisión se adoptará a tiempo para el Gran Premio de Australia, primer fin de semana de competencia de la temporada 2026, que se disputará del 6 al 8 de marzo.





