La Fórmula 1 dio marcha atrás con la regla de las dos paradas obligatorias en el Gran Premio de Mónaco, implementada la temporada pasada tras la controversia que generó su aplicación. Ante la dificultad histórica para adelantar en las calles de Montecarlo, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) había impuesto el uso obligatorio de tres juegos de neumáticos con el objetivo de forzar estrategias de dos detenciones y añadir mayor variabilidad estratégica a la carrera.
Sin embargo, la medida no produjo el efecto buscado en la parte delantera del pelotón. Equipos con sus dos coches en posiciones cercanas, como Racing Bulls y Williams, aprovecharon el reglamento al utilizar a uno de sus pilotos para contener al grupo y abrir una ventana de parada favorable para su compañero. La maniobra amplificó el debate en torno a la carrera, pero también generó malestar al exponer situaciones en las que algunos pilotos rodaron más de cuatro segundos por vuelta por debajo de su ritmo real en beneficio de la estrategia colectiva de sus equipos.

El ajuste se mantuvo dentro del reglamento deportivo de 2026 tras una votación electrónica del Consejo Mundial del Deporte Motor de la FIA. James Vowles, jefe de equipo de Williams y uno de los protagonistas de aquella estrategia, admitió su sorpresa al comprobar que la norma excepcional seguía prevista para la próxima temporada. El británico reconoció que la situación lo dejó “más incómodo que nunca”. También defendió la idea de competir por los puntos por mérito propio, sin recurrir a maniobras destinadas a explotar vacíos reglamentarios.
El director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, había advertido el año pasado que el ajuste aún no estaba definido. Aún así, después de nuevas conversaciones, la medida fue finalmente descartada. La versión ratificada del reglamento deportivo 2026 eliminó las cláusulas excepcionales sobre el uso de neumáticos en Mónaco. Además, en el mismo paquete de cambios, el Consejo Mundial del Deporte Motor aprobó extender la Q3 a 13 minutos.

La FIA también descartó el plan de hacer obligatorios los chalecos refrigerantes en caso de riesgo por calor. La iniciativa surgió tras el exigente Gran Premio de Qatar 2023, donde varios pilotos presentaron síntomas de agotamiento. En 2024 se había establecido por primera vez una alerta formal de “riesgo por calor”, activada cuando se prevén temperaturas de 31°C, lo que obligaba a los equipos a instalar en los monoplazas los sistemas necesarios para operar dichos dispositivos.
Los pilotos podían optar por no utilizar el chaleco, aunque en dicho caso debían cargar con lastre adicional. La intención inicial era convertir su uso en obligatorio a partir de 2026. La medida no logró consenso, con posturas divididas respecto a su eficacia y comodidad, por lo que la FIA resolvió mantener el sistema como opcional. El lastre vinculado al equipamiento de refrigeración seguirá siendo de 5 kg en carreras y sprints, mientras que en clasificación se reducirá a 2 kg.





