El Gran Premio de Canadá 2007 marcó el inicio de una era. Lewis Hamilton consiguió la primera de las 105 victorias que hoy conforman el récord histórico de la Fórmula 1. En su temporada debut con McLaren, el piloto británico había encadenado cinco podios consecutivos en sus primeras cinco carreras, pero fue en Montreal donde estrenó su casillero de triunfos tras partir desde la pole position y liderar casi de principio a fin una carrera caótica, recordada entre otras cosas por el impactante accidente de Robert Kubica.
Hamilton llegó a Canadá igualado en puntos con su compañero de equipo, Fernando Alonso, vigente bicampeón del mundo. Sin embargo, el británico consideraba que McLaren lo había perjudicado en clasificación al asignarle una carga de combustible más elevada. Bajo el reglamento vigente en aquel momento, los pilotos debían disputar la Q3 con el combustible destinado al primer stint de carrera, de modo que una estrategia más extensa penalizaba el rendimiento en la lucha por la pole position.

«Llegué a la Fórmula 1 y, siendo un novato frente a un campeón del mundo, fue duro, ya sabes. Fernando era tan talentoso y tan rápido. Pero soy muy competitivo, así que en vez de pensar: ‘Soy un novato, simplemente alégrate de terminar segundo’, no podía aceptarlo. Siempre quise exigirme, quería competir. Quería ganar, eso era un sentimiento arrollador», recordó Hamilton durante el jueves pasado durante la previa al Gran Premio de Canadá 2026.
«Recuerdo que en las primeras cinco carreras, naturalmente, en el tema del combustible, siempre le daban a Fernando la carga de combustible más ligera, separando a los coches por dos vueltas. Así, siempre sentía que tenía que hacer el trabajo el doble de duro, si no más, porque Fernando era muy rápido. Siempre tenía que ser al menos una décima más rápido que él o más, una décima y un poco, para poder estar por delante de él», continuó.
«Había presionado mucho para conseguir la misma carga de combustible. Yo decía: ‘Simplemente dame la oportunidad y te mostraré lo que puedo hacer’. Y nos dieron el mismo combustible en esta carrera, logré la pole y luego gané. Lo hicieron para esta y para Indianápolis después. Fue un momento realmente especial para mí porque luché por algo en lo que realmente creía y cuando nos dieron la oportunidad, confirmé esa creencia. El resto es historia», sentenció el británico.

Hamilton respaldó sus palabras con una actuación contundente en clasificación en Montreal. El británico logró la pole position con una ventaja de 0.456s sobre Alonso, una brecha considerable para dos pilotos del mismo equipo. Aunque resulta imposible comprobar con exactitud su teoría sobre las cargas de combustible, debido a que dichos datos no eran públicos en aquel momento, las estadísticas de paradas en boxes en su mayoría lo corroboran.
Durante la misma rueda de prensa del jueves pasado, los pilotos fueron invitados a recordar su primer momento de ‘Bienvenida a la Fórmula 1’. Hamilton eligió el Gran Premio de Italia 2006. Apenas un día después de conquistar el título de GP2 como novato, Ferrari anunció la contratación de Kimi Räikkönen para reemplazar a Michael Schumacher. Con Alonso ya confirmado en McLaren, el actual heptacampéon mundial entendió que estaba en la pelea por el segundo asiento del equipo frente al sustituto recurrente Pedro de la Rosa.
«Mi momento fue Monza 2006. Acababa de ganar el campeonato de GP2. Kimi estaba en pole y tuve el privilegio de ir a la parrilla. Estaba de pie frente al coche de Kimi y Ron (Dennis, jefe de equipo de McLaren) me rodeó con el brazo y me dijo, mirando hacia la Curva 1: ‘Voy a darte una oportunidad’. Ese fue el momento. No podía creerlo del todo. Ese fue el momento en que decidió que iba a darme una oportunidad para 2007», concluyó Hamilton.





