La expectativa es tremenda. El último campeonato terminó hace apenas cinco semanas, pero no hay una historia más antigua que esa. El mundo está esperando ver los nuevos coches de la Fórmula 1, concebidos de acuerdo a un reglamento distinto, y la ansiedad por conocerlos es fabulosa.
Pero lo poco que se vea en estos días puede que no tenga nada que ver con lo que efectivamente competirá en el primer Grand Prix de la temporada, en Australia, el 8 de marzo.
Los fanáticos delirarán cuando empiecen a descubrir las líneas de los autos de sus equipos preferidos. Pero tendrán que saber que nada de eso será definitivo. Que las instancias de aproximación al inicio del torneo, tanto las pruebas secretas de Barcelona, a fines de enero, como las de Bahrein en febrero, tendrán como protagonistas a predecesores, perfectamente concebidos como tales, de los coches que efectivamente tomarán parte del torneo.
Es una política deliberada: ningún equipo mostrará sino hasta Australia cómo será, realmente, su coche 2026. Las cartas ganadoras permanecerán ocultas hasta entonces. No habrá problemas en revelar la decoración, y la mayoría de las escuadras intentarán ganar centímetros o segundos de cobertura mostrando simplemente la disposición de los colores. Pero si algún equipo descubrió algún secreto con este reglamento nuevo, lo guardará celosamente y no lo mostrará hasta Melbourne.
Un ingeniero de amplia experiencia en Fórmula 1, Julian Simon-Chautemps, revela el revés de la trama. «No se dejen engañar por lo que vean. La mayoría de los equipos sólo revelarán sus decoraciones. Lo que veremos públicamente en enero y principios de febrero no reflejará la especificación técnica definitiva», señala el técnico que trabajó con Kimi Raikkonen, entre otros. «Como siempre, los autos reales -los pisos, los detalles aerodinámicos, los conceptos de refrigeración y las elecciones de integración de sistemas- se mantendrán bajo cubierta hasta el último momento».
El ingeniero (foto) sostiene que «no son las máquinas reales» las que arranquen en pista . «Nunca es la filosofía aerodinámica real, ni la dirección concreta de performance que busca el equipo. Los autos que vemos en los lanzamientos están pensados solo para mostrar, no para revelar».
Esa dinámica se hace efectiva cada año, incluso cuando no hay cambio reglamentario; este año se puede esperar una conducta mucho más secreta todavía. «En un año de cambio, cada concepto importa, cada exposición temprana supone un riesgo, cualquier información que se anticipe vale mucho», señala Simon-Chautemps.
Eso demanda la paciencia de los aficionados. «Disfruten los colores, pero no saquen conclusiones demasiado pronto», sugiere el francés, que trabajó en Toyota, Renault y Sauber.
En definitiva, los primeros coches que salgan a pista serán, simplemente, una semilla; el coche real florecerá en la retroalimentación entre las prácticas y las bases de los equipos, una y otra vez, en apenas 45 días. «Las pruebas de Barcelona serán la primera oportunidad en que los ingenieros comenzarán a entender la dirección del concepto con el cual construyeron el coche, la correlación entre la simulación y la pista, la confiabilidad bajo los nuevos sistemas, los primeros indicios de performance», afirma Simon-Chautemps (@julien_sc).
Pre-season testing is almost here.
In F1, this is where the season really begins.
Not about lap times. About concepts.
Teams watching each other closely, looking for the detail they didn’t think of.Spy photos aren’t curiosity — they’re development tools.
All eyes on Barcelona… pic.twitter.com/qfz9AmV7LM— Julien Simon-Chautemps (@julien_sc) January 9, 2026
Por lo tanto, puede haber varias versiones de cada auto antes que la definitiva ocupe su lugar en la grilla australiana. «Los lanzamientos son muy importantes para los equipos, porque cuentan una historia, muestran sus sponsors, refuerzan la marca”, cierra el ingeniero francés. “Pero la pintura real de la competencia solo empezará a emerger cuando los autos salgan a pista y la data real reemplace la especulación».
Menuda tarea le aguarda a los aficionados. Tanto como a los equipos…





