ENERO ERA UN MES CALIENTE DE LA F1 EN ARGENTINA

Por muchas temporadas, el primer mes del año vio el paso de la Máxima por nuestro país. Recuerdo que rescatan las destacadas actuaciones de Juan Manuel Fangio y Carlos Alberto Reutemann, y que son lejanos ante una Fórmula que cambió mucho.

Acostumbrado a una intensa y casi continua actividad, resulta extraño este silencio de motores del mes de enero. Hay hambre de Fórmula 1, apenas saciada con las pruebas de fin de mes en Montmeló, que encima son privadas.

Nada que ver con lo que sucedía en buena parte de los 50, con Argentina como exclusiva protagonista. Concretada la construcción del actual Autódromo Oscar y Juan Gálvez (su falta impidió que nuestro país fuese sede del Mundial desde su inicio en 1950), Argentina, por sus antecedentes de las Temporadas Internacionales en los callejeros de Retiro y Palermo, se convirtió en la permanente cita inicial del campeonato, que también coincidía con el primer mes del año. Era la única opción para comenzar la temporada porque, para esa misma época, Europa, el otro continente alternativo (ni se pensaba en Oriente, ni de Oceanía) transitaba sus crudos inviernos. Por eso mismo, las tres primeras ediciones mundialistas debieron esperar hasta mayo para arrancar sus temporadas.

Junto con un nuevo campeonato, comenzó el 18 de enero de 1953 la serie de presencias argentinas en el Mundial. El italiano Alberto Ascari, sobre una Ferrari, la selló con una más de las cómodas victorias (le sacó una vuelta a su escolta y compañero Luigi Villoresi) que marcaron las conquistas de los títulos 1952 y 1953. Tras largar desde la pole, Juan Manuel Fangio fue su escolta hasta que un problema en la transmisión de su Maserati lo dejó afuera. El honor argentino lo salvó Froilán González (Maserati) con su tercer lugar, y la agradable sorpresa la dio Oscar Alfredo Gálvez con otra Maserati, que en su debut y despedida del Mundial de Fórmula 1 llegó quinto y sumó un par de puntos. Le ofrecieron seguir, pero eligió el Turismo Carretera, donde ya era figura e ídolo.El 17 de enero de 1954 empezó la serie de triunfos del Chueco en su país. Todos en enero y con disímiles circunstancias. Es recordada, por la intensa lluvia, la que obtuvo ese día sobre una Maserati. Paradójicamente, el calor extremo y la resistencia de Fangio (fue uno de los pocos que aguantó las altas temperaturas y no necesitó relevo por un compañero) hicieron inolvidable aquella lograda con Mercedes Benz el 16 de enero de 1955. En cambio, poco más de un año después, el 22 de enero de 1956, el Chueco compartió con Luigi Musso la Ferrari vencedora, mientras que, al año siguiente, el argentino rubricó su cuarteto de éxitos el 12 de enero con una Maserati. Ahí terminó la racha de Fangio, pero no, la de los Grandes Premios de la República Argentina disputados en enero. El domingo 18 de enero de 1958 se convirtió en una fecha histórica con el triunfo de Stirling Moss, sobre un pequeño Cooper Climax. Fue la primera en la Fórmula 1 de un auto con motor trasero.Enero siguió siendo el mes elegido por el Mundial de F1 cuando, en 1972, tras una carrera sin puntos en 1971, también en enero, regresó a la Argentina. El 23 de enero de 1972, Carlos Alberto Reutemann (Brabham) debutó con una pole en la carrera que, sin mucha oposición, ganó Jackie Stewart con un Tyrrell. Salvo la cancelación en 1976, enero continuó siendo el mes de la visita del Mundial hasta 1980. Cambiaron las cosas y, a partir de las consolidaciones de Australia y Brasil, Argentina pasó al mes de abril hasta 1998, año de el último paso. Ya no era lo mismo, pero era algo. Ahora ya ni eso, una ausencia que, mirando el pasado, se siente más en cada enero vacío de ruido.  

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