Max Verstappen explicó que su implicación en Team Redline nació de una preocupación personal: el karting se volvió tan costoso que muchos talentos quedan fuera por motivos económicos. Para el neerlandés, el sim racing ofrece una alternativa concreta hacia el automovilismo profesional y la posibilidad de acceder a carreras remuneradas. Verstappen integra la estructura desde 2015. El equipo, fundado a comienzos de la década de 2000, se consolidó como uno de los referentes de la simulación de alto nivel.
En una entrevista en el podcast Up to Speed, grabada durante los Tests de Pretemporada en Bahréin, Verstappen explicó por qué el proyecto con Team Redline ocupa un lugar central en su carrera. A lo largo del episodio abordó los monoplazas de 2026, la influencia familiar y el hecho de que su padre todavía compite a los 53 años, aunque regresó de forma reiterada a la misma idea: la importancia de maximizar el rendimiento a través del entrenamiento.
Describió cómo traslada la mentalidad del simulador a los fines de semana de carrera y cómo aplica la experiencia de la pista al trabajo virtual. También afirmó que busca ganancias marginales incluso en las horas previas a cada competencia. De allí surge el propósito de Team Redline: si el karting es el primer escalón y el acceso se encarece, el simulador aparece como una vía paralela capaz de formar a un piloto antes de que se suba a un coche real.
Team Redline se presenta como un puente hacia una carrera profesional que muchos jóvenes persiguen, no solo como antesala de la Fórmula 1, sino también como vía de acceso a categorías como Gran Turismo o Resistencia, que cuentan con programas oficiales de fábrica y asientos remunerados. «Creo que el karting hoy en día se está volviendo muy caro. Incluso comparado con cuando yo corría. No se puede negar que incluso en el karting hoy en día hay mucha gente con mucho dinero. Yo haría lo mismo si tuviera un hijo o una hija que compitiera. Quieres tener el mejor material», comenzó Verstappen.
«Siento que las personas que no tienen el dinero o las posibilidades en general están quedando fuera o simplemente no obtienen las oportunidades correctas. La gente se rinde, se pasa al sim racing. Veo a muchos chicos y pilotos que intentan, a través del mundo del sim racing, hacer una carrera. Todos sueñan con competir en la vida real. Tuve una historia similar con Chris Lulham, que ahora está en GT3. Hizo karting. Le fue muy bien. Pero básicamente ahí es donde se detiene el camino», añadió.
«Solo estoy tratando de crear esta oportunidad, llegar hasta la Fórmula 1 es difícil. No importa si eres el mejor piloto de karting que hay, quiero poder darles una carrera. Quiero que puedan convertirse en pilotos oficiales de fábrica en cualquier categoría de resistencia. Qué hermosa es la resistencia hoy en día con tantos fabricantes y dando a la gente grandes carreras y plataformas. Quiero dar la oportunidad a través del sim racing para que puedan venir y unirse a nosotros. Aprender cómo convertirse en un piloto profesional en términos de cómo operas desde casa o donde vivas antes incluso de entrar en el mundo real», explicó el neerlandés.
Que el proyecto se consolide como un modelo replicable aún es una incógnita. Lo que sí dejó claro Verstappen es que su foco empieza a desplazarse hacia la creación de nuevas vías de acceso al automovilismo, por encima de la acumulación de récords personales.







