Ferrari dominó con mucha amplitud el campeonato de 2002, al obtener nada menos que 15 triunfos en 17 Grandes Premios, a la vez que su piloto estrella, Michael Schumacher, logró la corona en la 11ª fecha y acabó el torneo con 67 unidades de ventaja sobre el subcampeón, su compañero Rubens Barrichello, cuando se entregaban sólo 10 puntos al vencedor. De más está decir que la oposición redobló esfuerzos en la pretemporada y buscó incesantemente acercarse a la performance de la marca italiana. El equipo McLaren, por ejemplo, optimizó de tal modo el modelo MP4/17 que tras varias modificaciones, fue convertido en MP4/17D y con él dio la sorpresa en las dos primeras carreras de 2003, imponiéndose en ambas, primero con David Coulthard (Melbourne), y luego con Kimi Raikkonen (Sepang). Pero era evidente que Ferrari sólo se había tomado un descanso y pronto volvió a meterse en la pelea. Y si bien el dominio de “Schumi” no resultó tan totalitario como el del año anterior, fue nuevamente el alemán quien marcó el rumbo del certamen…
Sin embargo, durante toda la temporada, McLaren no cesó en el desarrollo de su nuevo modelo, al que le correspondía por cronología la nomenclatura MP4/18, con el fin de presentarlo lo antes posible para tratar de volver a complicar a la escuadra de Maranello. Pero aunque se había logrado un coche sensiblemente superior en velocidad -en parte gracias a un motor Mercedes más potente y a algunos ajustes en la parte aerodinámica- la confiabilidad no convencía al constructor Adrian Newey. Numerosos problemas hacían que más temprano que tarde el coche mostrara anomalías técnicas que por lo general obligaban a detener los ensayos antes de lo previsto. De este modo fue transcurriendo el año calendario y el MP4/18 nunca pudo girar oficialmente en la Fórmula 1.
Viendo que insistir con ese modelo era un rompedero de cabeza y no conducía a nada, Newey optó por usarlo como base de operaciones de un auto distinto y entonces, pergeñó el MP4/19 para el torneo 2004 con la colaboración de Mike Coughlan en reemplazo de Neil Oatley. El flamante proyecto arrancó ese año desde la primera fecha y, aunque no fue ninguna maravilla, ya que quedó más lejos aún de las Ferrari que en el campeonato ’03, al menos tuvo cierta continuidad e inclusive, hasta ganó con su versión B el GP de Bélgica conducido por Raikkonen. Para entonces, ya había pasado completamente al olvido el MP4/18, que quedó en la historia como el “auto fantasma”, ya que feneció a poco de ser concebido. Lo hizo lejos del conocimiento general y, como quedó dicho, sin disputar jamás una competencia de la máxima categoría.