Avanza la pretemporada 2026 del Campeonato Mundial de Fórmula 1 y se multiplican los pronósticos sobre cómo será su desarrollo y el comportamiento de los autos. Ante la magnitud de los cambios reglamentarios, hay una entendible prudencia en las opiniones sobre los principales candidatos, aunque no escapan de los nombres conocidos, léase McLaren, Red Bull, Mercedes Benz y Ferrari.
Por encima de estos cuatro grandes, hay un quinto que nadie se anima a descartar totalmente: Aston Martin. La llegada de Adrián Newey, con su alta injerencia técnica en la construcción del nuevo auto AMR 26, y la motivación que con 44 años muestra Fernando Alonso, elevaron acciones, que en cambio tienen su punto de incertidumbre en el rendimiento del motor Honda que el equipo incorpora este año en reemplazo del Mercedes Benz.
Por esta combinación de factores hay quienes, sin jugarse todas las fichas ganadoras por Aston, le ponen algunos boletitos. Seguidor de esta Fórmula 1 y campeón tres décadas atrás, Damon Hill es uno de ellos.
«Veo a Aston Martin como la sorpresa de la temporada. La escala de grandes cambios técnicos (nuevos motores, coches, restricciones energéticas) abre la puerta para un escenario inesperado», señala Hill, que compara esta situación con lo sucedido en 2009 con el inesperado título logrado por Brawn GP al aprovechar las lagunas reglamentarias, que tampoco faltan en el actual reglamento.
Ya en función de la presencia de Newey en el proyecto, Damon recuerda que «es importantísima porque es el ingeniero más influyente de la era moderna de la F1. Dejó Red Bull por Aston Martin y está trabajando desde hace un año. Además, no es sólo un excelente experto en aerodinámica sino fundamentalmente en la normativa técnica para identificar y aprovechar imprecisiones técnicas reglamentarias».
Más allá de los elogios, Hill aclara que «una carrera de la F1 moderna ya no se gana con una genialidad aerodinámica sino con la perfecta alineación de motor, chasis y combustible». Por esos flancos, básicamente motor y combustible, el campeón mundial 1996 encuentra las debilidades de las chances de Aston. «La apuesta por el motor Honda es arriesgada y el tema del combustible, también genera incertidumbre por la relativa inexperiencia de Aramco (utilizado por Aston Martin) ante empresas consolidadas como Shell y Petronas», argumenta.
Por todo esto, Hill no se atreve a colocar a Aston Martin como uno de los candidatos, pero advierte que «será una sorpresa».





