Son muchos los países que quieren tener su Gran Premio de Fórmula 1. Todos no pueden y, encima, conseguir un lugar está cada vez más difícil ante un calendario casi al límite de las 25 aceptadas a regañadientes y las exigencias de Liberty Media.
Corea del Sur tuvo entre 2010 y 2013 su Gran Premio, con la victoria inicial de Fernando Alonso con Ferrari y las tres siguientes de Sebastian Vettel sobre el Red Bull. Fallas organizativas lo sacaron del calendario. Hubo un intento de volver, pero la continuidad del cuestionado circuito de Yeongam no convenció a la gente de Liberty Media.
No se dieron por vencidos los surcoreanos. Conscientes de la alta vara puesta por Liberty con sus exigencias y de la nutrida competencia (Sudáfrica, Tailandia, India, Ruanda y hasta Argentina) para tener Fórmula 1, decidieron cambiar la estrategia. ¿Qué hicieron? Apuntaron a un rubro que Liberty ve con agrado: los circuitos callejeros en ciudades importantes.
Así nació el proyecto de Daloit Park, un trazado de 4.960 metros ubicado en las cercanías de la ciudad de Incheon, en una región turística que incluye el Waterfront Lake y el Central Park. Diseñado por Hermann Tilke, tomando los ejemplos de los callejeros, se estima que los autos podrán alcanzar velocidades cercanas a los 320 Km. Como toque distintivo este trazado tiene el paso alrededor del Palacio del Festival de la Luz de la Luna en Songdo.
Este proyecto está fijado para el plazo habitual de cinco años que exige la Fórmula 1. De acuerdo las cuentas de sus impulsores, al término de ese periodo quedaría un saldo favorable de unos 800 millones de dólares, que compensaría sobradamente el gasto inicial de 553 millones de la moneda estadounidense.
Está optimista mirada de los organizadores es la que entusiasmó al gobierno local para acompañar el proyecto de regreso del Gran Premio de Corea del Sur. Descartado en la agenda del año que viene, todo apunta a concretarlo en 2028. Las intenciones están. Falta la firma de contrato con Liberty. «Pequeño» detalle, ¿no?





