Con tres autos, hace cuatro décadas…

El reglamento actual establece la presencia obligatoria de dos coches por escudería en cada GP, pero esto no siempre fue así. Desde los numerosos autos similares de los ’50 hasta nuestros días, las normas cambiaron y una histórica carrera alemana en la que Renault salió con tres coches, selló el final de una era.

Podría decirse, sin que haya una fecha exacta para ello, que la Fórmula 1 fue “emprolijándose” en cuanto a su integración del parque de competición con el transcurrir del tiempo. Todo empezó con escasas carreras puntuables, unos pocos pilotos que daban el presente en todas las fechas del calendario, un puñado de marcas casi exclusivamente elaboradas en Italia (gran mayoría), Gran Bretaña y Alemania, y poca conciencia de equipos integrados, ya que cada competidor se subía a la máquina que conseguía, con excepción de unos pocos que tenían un contrato anual. Así las cosas, no era descabellado ni sorprendente ver -por ejemplo- en un mismo GP, a seis pilotos defendiendo los prestigios de Ferrari, otros tanto Alfa Romeo y también cuatro o cinco Maserati. Algunas de estas máquinas contaban con el aval de la fábrica en cuestión y otras tantas eran alquiladas a algún equipo privado.

A medida que el profesionalismo fue ganando su espacio, ya no era tan habitual que los corredores cambiaran de marcas a lo largo del mismo campeonato y entonces se convirtió en algo habitual que cada escuadra presentara los mismos dos pilotos desde el arranque del torneo hasta la fecha final. Eventualmente, aparecía un tercer coche, como cuando a fines de los ’70, el mexicano Héctor Rebaque le alquilaba un Lotus a Colin Chapman y así la marca ponía en la pista tres autos, si bien el que conducía el bueno de Héctor no guardaba relación alguna (ni siquiera en la decoración) con los “oficiales” de Mario Andretti, Ronnie Peterson ó Carlos Reutemann. El tema siguió ajustándose hasta que hace ya varias temporadas, es una norma inexpugnable para cada factoría acudir sólo con dos autos a cada Gran Premio. 

Para encontrar la última vez que una fecha del Mundial contó con tres coches de una misma marca hay que retrotraerse al 4 de agosto de 1985, es decir, hace cuatro décadas. Fue en el GP de Alemania (9ª de 16 fechas), cuando el equipo Renault pidió una excepción para agregar un modelo RE60 a los mandos del francés Francois Hesnault a los habituales RE60B que manejaban Patrick Tambay y Derek Warwick. ¿La causa? Testear una novedosa cámara “on board” que acabó siendo la primera que grabó en tiempo real a un piloto en una prueba de Fórmula 1. De todos modos, se le aclaró que aunque llegara entre los primeros seis no sumaría los puntos correspondientes. Finalmente, aquel Renault N° 14 no logró un registro fílmico frondoso, ya que en la 9ª vuelta quedó a un costado con el embrague roto. Sin embargo, ese tiempo en la pista fue más que suficiente para que la presencia de Hesnault, más allá de su suerte, marcara un hito -el de tener una tríada de máquinas de la misma escuadra- que jamás volvió a repetirse.

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