Cuando Giancarlo Fisichella cruzó victorioso la meta del Grand Prix de Malasia de 2006, el 19 de marzo de aquel año, no podía saber que aquella tercera victoria en la Fórmula 1 sería su último halago en la máxima categoría ni tampoco la de un piloto italiano en dos décadas.
En ese momento, Verónica Antonelli estaba embarazada de cuatro meses. Ella, que llevaba casi 10 años trabajando en automovilismo con su marido Marco, tampoco podía saber que aquel bebé que albergaba en su seno sería el siguiente italiano en conquistar un Grand Prix.
Andrea Antonelli, su madre Veronica no suele llamarlo Kimi, sino Andy, nació 159 días después de la victoria de Fisico en Malasia, al mes ya frecuentaba los autódromos, a los 11 ya formaba parte de la Academia Mercedes y a los 19 años, 6 meses y 18 días volvería a impulsar la ejecución de las estrofas del Fratelli d’Italia en lo alto de un podio, esta vez en Shanghai (China). Habían transcurrido 7302 días desde la irredenta victoria de Fisichella, exactamente cuatro días antes de que se cumplieran 20 años de aquella vieja memoria.
Uno de los efectos de la revolución que Antonelli generó en Italia fue el rescate emotivo de Fisichella, que de pronto volvió a ser famoso. «En Italia todo el mundo ha estado hablando de Kimi», señaló el romano que ya tiene 53 años, que corrió hasta 2021 en el Mundial de Resistencia (WEC) y que el año pasado seguía haciéndolo en el GT World Challenge asiático. «Todo el mundo está contento. Y todo el mundo, el domingo de la carrera, el lunes siguiente, cada periodista, canal de TV, me llamaron. Después de tanto tiempo de haber abandonado la F-1, soy famoso de nuevo».
Por supuesto que, desde esa posición patriarcal, el italiano que acabara su carrera en F-1 con Ferrari en 2009, se permitió aconsejar a su joven compatriota. Fisichella fue en la máxima categoría mucho menos que lo que prometía como piloto en categorías inferiores, y resultó ampliamente vapuleado por su compañero Fernando Alonso en el bienio 2005-2006 cuando coincidieron en Renault (14 victorias contra 2), pero su experiencia de 231 Grands Prix, con tres victorias, 4 poles y 19 podios, lo autoriza a emitir un consejo al chico de Bologna.
«Yo le diría a Kimi que tiene la chance de volver a ganar este año, y más de una vez. Objetivamente, tiene la misma oportunidad que (su compañero) George Russell, y como Mercedes cuenta con el mejor coche, diría que posee el 50 por ciento de chances de ganar las carreras», señaló el excompañero de Gastón Mazzacane en F-3 y F-3000.
«Ahora bien, creo que lo importante para Kimi es que vaya carrera a carrera, sin presionarse», indicó el romano porque, a su modo de ver y, a diferencia de Russell, «no tiene nada que perder. ¿Sale segundo? Está bien, habrá hecho un trabajo fantástico. Pero si gana, será aún mejor».
Para Fisichella, la clave estará en «ponerle presión a Russell», porque entiende que si lo consigue podría desanimar al inglés. «Russell es un piloto fuerte, pero si Kimi empieza a superarlo, si lo hace dos o tres veces más, podría desanimarse».
En ese caso, entonces Antonelli podría pelear el título mundial. «Hoy tiene un 50 por ciento de posibilidades de ganar no solo carreras, sino también el campeonato. Es un momento único para él y debe aprovecharlo», apuntó.
El último campeón mundial que dio Italia fue Alberto Ascari en el bienio 1952-1953; Michele Alboreto fue subcampeón de Alain Prost en 1985, cuatro décadas atrás. Ellos dos, como Fisichella y Antonelli, son parte de los 16 italianos que ganaron al menos un Grand Prix válido por el Mundial de F-1.





