BOTTAS PEDALEÓ DESDE MALASIA HASTA SINGAPUR

El finlandés cumplió con éxito el desafío impuesto de unir en bicicleta las sedes de los recientes Grandes Premios de Fórmula 1. Tardó 15 horas para recorrer 419,670 Km. Ahora le toca “pedalear” con el Cadillac.

«Valtteri está loco»

Mika Salo reconoció que éste fue su primer pensamiento al enterarse que su compatriota Valtteri Bottas tenía intenciones de recorrer en bicicleta, los caminos que separan a Sepang de Singapur, los escenarios de los dos recientes Grandes Premios de Fórmula 1.

Extrañó, porque los pilotos de la Máxima suelen utilizar como medio de transporte a las carreras en vuelos privados o comerciales o, en caso de distancias menores, llegar por vía terrestre en sus lujosos automóviles. Sin embargo, desde que se decidió que  en Singapur se corriese a la semana siguiente de Malasia, Bottas tenía decidida esta particular forma de viajar de un Gran Premio a otro.

En el caso de Bottas, esto no sorprendió por su estrecha relación con el ciclismo. Una relación que comienza en la parte personal, ya que su actual pareja es Tiffany Cronwell, una de las mejores ciclistas australianas, participante en los Juegos Olímpicos y competencias tradicionales como  la Vuelta de España, el Giro de Italia y el Tour de Francia.

Esta relación incentivó en Bottas el gusto por las carreras de bicicletas. Y lo hizo a tal punto que el actual piloto de Cadillac participó en las dos últimas ediciones del UCI Gravel World Series, denominación del Campeonato Mundial Sobre Tierra. Un certamen que comprende extensas distancias y demanda un gran esfuerzo físico. Materias que Bottas ha aprobado, como mostró en esta travesía Sepang-Singapur, al recorrer los primeros 50 km de un par de horas. Un buen ritmo que mantuvo y le permitió llegar con comodidad al destino fijado de Singapur, para  cumplir los compromisos con los patrocinadores. Atrás quedó un recorrido de 419, 670 Km por caminos de tierra, asfalto, subidas, bajadas y donde no faltaron situaciones tensas tensas como lo fue esquivar zonas de víboras y cocodrilos.

«Todo salió como estaba planificado», comentó Bottas a su llegada como resumen se un viaje sin grandes contratiempos. Cumplir con este desafío, que obviamente contó con el visto bueno del equipo Cadillac, resultó buen envión anímico para Valtteri frente al otro gran reto del fin de semana en Singapur: «Pedalear», pero no sobre un bicicleta, sino sobre el Cadillac de Fórmula 1. Seguramente, Valtteri no lo disfrutará tanto.

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