Los continuos problemas con el impulsor híbrido, las baterías y la escasa capacidad de recarga de las mismas, dejaron al AMR26 en la última y muy alejada posición en los entrenamientos invernales de Bahréin. Las expectativas eran conseguir un resultado mucho mejor que ese: se supone que el revolucionario coche diseñado por Adrian Newey iba a mostrar todo su potencial. Se suponía que Honda, ganadora de 4 campeonatos con Max Verstappen y Red Bull entre 2021 y 2024 y ganadora reiterada en 2025, iba a aportar una solución eficaz y ambiciosa en la propulsión para el Aston Martin. Y acabar tras 9 días de entrenamientos a 3 segundos de los más rápidos y con la quinta parte de vueltas de Ferrari o Mercedes ha propiciado un ambiente muy tenso con gran parte del equipo desilusionado.
Trabajo a destajo en Japón
Ahora, la F1 ya se dispone a viajar, y por afuera, quizás teniendo información precisa de lo que sucede en las oficinas cercanas de Silverstone (sede de Aston F1) y en Sakura (donde se fabrican los motores), hablan. Uno de ellos ha sido Bernie Ecclestone, que lo ha hecho con una creencia apoyada en la historia.
«No se puede comprar el título del Campeonato Mundial de Fórmula 1», declaró Ecclestone a Blick. «Si todo no encaja, te pasarás la vida entera persiguiendo ese gran éxito. Por eso siento lástima por Lawrence Stroll».
Para colmo, la fábrica de superdeportivos controlada también por Lawrence Stroll, dueño del equipo de F1, ha arrojado pérdidas de casi 600 millones de dólares que tendrá que financiar.
Opinan desde afuera
Ralf Schumacher cree que la presión va en aumento.
«Aston Martin se enfrenta a una enorme prueba», dijo Schumacher en el podcast Backstage Boxengasse. «Las expectativas se elevaron enormemente con Newey, Honda y la nueva fábrica. Ahora mismo, parece que Lawrence no está tomando las decisiones correctas».
El ex piloto de F1 y hermano de Michael Schumacher, criticó lo que describió como el estilo de liderazgo autoritario de Stroll.
«Apenas se comunica y casi nunca concede entrevistas», afirmó. «Se comporta más o menos como un autócrata. Me pregunto si podrá aguantar la presión de los inversores, porque parece que toma las decisiones por su cuenta».
El alemán advirtió que las tensiones internas podrían convertirse en el mayor peligro.
«Deben evitar destruirse internamente. Esto será una enorme prueba de paciencia. Alonso está probablemente enormemente frustrado. Lance no es alguien que se mantiene alegre cuando las cosas no van a su manera. Y Adrian sin duda está decepcionado: se imaginaba que todo sería mucho mejor. La presión es enorme».
Ralf Schumacher apunta contra Aston Martin: «Es un desastre enorme»
El catedrático inglés que quiere salvar a Honda
Andy Cowell, especialista en motores (principal diseñador de Cosworth dirigió desde 2013 los diseños de los triunfadores motores Mercedes que dieron los campeonatos a Lewis Hamilton y Nico Rosberg) y ex director técnico de Aston, está en Japón, supuestamente ayudando a los ingenieros de Honda en Sakura a construir una especificación híbrida «B» que debería corregir los problemas y que podría aplicarse a partir de la séptima carrera del año, según lo permite el reglamento.
Honda tiene una larga historia de hundimientos, resurgimientos y retiros inoportunos en la F1. En 2005 tomó el control absoluto del equipo BAR Honda, que estaba teniendo resultados irregulares pero alentadores. Desde ese momento, el rendimiento se hundió. En 2008, ante la crisis económica en Japón, vendió el equipo por una libra al jefe técnico Ross Brawn y se retiró. En 2009 Brawn utilizó motores Mercedes y consagró campeón a Jenson Button.

La historia se repite
A comienzos del certamen 2026, Fernando Alonso vuelve a revivir lo sucedido con McLaren Honda entre 2015 y 2017, tres temporadas completas en las que los motores japoneses se mostraron faltos de potencia y muy poco fiables. Ya en aquel entonces había serios problemas para lograr la máxima recarga de la batería para alimentar un motor eléctrico que podía entregar hasta 160 CV. De ahí la sensación actual de Alonso de encontrarse en un «déjà vu».
No pudo Honda, en esos años, reeditar el descomunal suceso de su primera era con McLaren, cuando ganaron 44 carreras y lograron los certámenes de 1988, 1989, 1990 y 1991, tres con Ayrton Senna y uno con Alain Prost.
Poco después de esa segunda época con McLaren, Honda se hizo proveedora de Red Bull en 2019 y mejoró su motor convirtiéndolo en ganador en el G.P. de Austria de ese año (Max Verstappen). Con el equipo de Milton Keynes, Honda sumó 72 victorias hasta acabar 2025. ¿El catalizador para el cambio?: el tiempo, que suele ser el que se toman los ingenieros nipones en corregir sus desaciertos.
Ya repitieron desaciertos; ahora, a repetir acierto.







