ASTON MARTIN: NADA MARCHA DE ACUERDO AL PLAN

El coche no rinde, el motor no tiene nivel y, mientras gastaron una fortuna en contratar a Adrian Newey, fueron sus sucesores en Red Bull los que idearon un auto ganador…

Las casi siete horas de vuelo entre el aeropuerto de Changi, en Singapur, escenario del último Grand Prix de Fórmula 1, y el de Narita, en Tokio (Japón), le dieron oportunidad de reflexión a míster Lawrence Stroll, el poder absoluto en el equipo Aston Martin.

En su jet Bombardier Global 7500 particular, matrícula OE-LSS, valuado en 80 millones de dólares y que compró a comienzos de año, seguramente repasó las notas de lo que iba a decir una vez llegado a Sakura, la sede en la cual Honda proyecta y construye sus motores de F-1. Pero también habrá pensado mucho en la falibilidad de su estrategia.

No falta dinero en la escuadra de Silverstone. La última muestra la dio la renovación del contrato de sus dos pilotos, Fernando Alonso y Lance Stroll, que van a formar pareja en la escuadra por sexto año consecutivo. Alonso coqueteó mucho con la posibilidad de no continuar, así que el aumento de salario de 30 millones de dólares a 38 para 2027 está justificado. Subirle de 12 a 15 millones el salario a Lance, para su padre Lawrence no debe precisar justificación…

Pero, al repasar los resultados de los últimos dos Grands Prix, Stroll Senior se debe haber preguntado si la onerosa contratación de Adrian Newey valió la pena. No porque el genio de Stratford-upon-Avon no lo merezca, con tantos pergaminos, tantas victorias y títulos conquistados con sus autos en Williams, McLaren o Red Bull.

Pero a Newey se le dio todo, inclusive un 5 por ciento de las acciones del equipo y, sin embargo, sus sucesores en Red Bull, los vilipendiados Pierre Wache y Enrico Balbo, consiguieron que el primer coche concebido sin el aporte de Newey ganara una carrera antes que el Aston Martin AMR26 al que el diseñador le dedicó tiempo completo.

Es de suponer que Stroll hizo una mueca preguntándose: “¿Era Adrian al que había que contratar?”. Su regreso al concepto “high rake”, tan exitoso en la era del Efecto Suelo con Red Bull, simplemente no funciona con este AMR26.

La diferencia, para muchos analistas, no está en el chasis sino el motor, y esa fue la razón por la cual el lunes Stroll aterrizó en Narita. Honda está lejos de producir una unidad de potencia competitiva, aun después de dos versiones mejoradas, y aunque el AMR26 haya sido, originalmente, un concepto poco acertado, demasiado sujeto al dogma aerodinámico, tanto que permitía poca refrigeración en la mayoría de componentes, el RA626H está último en la tabla de prestaciones mientras que el RBPT-Ford DM01 se ubica al tope en cuanto a la potencia del motor de combustión interna.

“Este motor es ridículo”, sentenció Alonso por radio, entre resignado y furioso, mientras marchaba al 16º puesto final en un circuito en el que ya había ganado tres veces…

Haberle quitado las vibraciones de comienzos de año estuvo bien, pero sigue existiendo un déficit de velocidad final respecto a los coches más rápidos: no suelen superar los 310 km/h mientras los rivales pueden alcanzar, de acuerdo a las pistas, hasta 350 km/h. La caja de velocidades estrenada en Baku tiene relaciones más cortas, a la McLaren, para ayudar al motor a alcanzar más revoluciones. 

¿Fue Stroll a entregar un ultimátum? Probablemente, aunque haya total hermetismo al respecto. No para abandonar la provisión, porque sería extremadamente difícil conseguir una alternativa, sino para reformular el plan de trabajo.

El 2026 está perdido hace rato. ¿Podrán reaccionar en 2027? ¿Pusieron en conjunto el objetivo en 2028? Casi siete horas de vuelo tuvo Mr.Stroll para ensayar una respuesta. Una versión asegura que el OE-LSS regresó a Silverstone tras permanecer apenas 16 horas en Japón.

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