Max Verstappen ha vuelto a lo más alto del podio este domingo en el Gran Premio de Bahréin en Malasia. En un circuito en que realmente parecía que estabas en el circuito de Sakhir, debido a que toda la atmósfera es la que te puedes encontrar en la pequeña isla del Golfo, el cuatro veces campeón del mundo y su Red Bull RB22 han dictado sentencia. La recobrada competitividad del monoplaza austríaco no sólo se ha visto refrendada por la victoria del holandés y la pole position del sábado, su compañero de equipo también ha colaborado en el éxito del equipo de las bebidas energéticas con un quinto lugar, después del magnífico tercer tiempo en la calificación.
Es obvio que el paquete de novedades presentado por Red Bull en las últimas carreras empieza a funcionar. Hoy, Verstappen, no ha tenido rival. Por contra, Mercedes que presentaba un paquete importante, el más sustancioso después de Canadá, ha visto cómo las nuevas especificaciones no han funcionado como se esperaba. El W17 era casi una especificación B del monoplaza, debido a los numerosos cambios realizados que afectaban principalmente la parte aerodinámica del auto en la búsqueda de una mayor carga aerodinámica. Los avances técnicos de los rivales en las últimas semanas han obligado a los técnicos del equipo alemán a no dormirse en los laureles. Ahora, y durante la semana, los ingenieros de Mercedes tendrán que trabajar duro para entender porque los datos del túnel del viento y del Dinámica de Fluidos Computacional (CFD) no se han correspondido con el resultado en pista, y Singapur está ya en la esquina. Sin embargo, el segundo puesto de Andrea Kimi Antonelli y el abandono de George Russell a cinco vueltas del final dejan vía libre al título para el piloto italiano.

Ferrari ha pasado del riesgo del naufragio, con una elección de neumáticos más que arriesgada en la salida montando slicks blandos cuando la pista todavía estaba mojada, al podio, con el tercer puesto de un gran Lewis Hamilton, autor de una gran remontada. Charles Leclerc ha acabado a la espalda de su compañero de equipo. Las posibilidades de los ferraristas se han esfumado rápidamente cuando han comprobado que la pista se tardaba en secar. Hoy, contra Verstappen y su RB22 no había nada que hacer, pero quizás hubieran podido luchar con los Mercedes.
Mal los McLaren, con problemas todo el fin de semana. Andrea Stella ha manifestado que el monoplaza de Lando Norris tiene un problema de resistencia aerodinámica (DRAG) desde Bakú, que nada tiene que ver con la unidad de potencia. Los técnicos del equipo naranja todavía no han podido descifrar la causa que origina el problema. Con McLaren está sucediendo lo mismo que ha pasado con Mercedes, el último paquete de desarrollos no está dando los resultados esperados.
Del resto, destacar la gran prestación de Fernando Alonso, con un sorprendente Aston Martin. Celebra su renovación por el equipo británico, con un magnífico e inesperado octavo lugar. Carrera opaca de los de los Alpine, aunque Franco Colapinto ha conseguido un treceavo lugar, muy por delante de un Pierre Gasly, autor de una magnífica clasificación el sábado.
El tema sorprendente de este domingo ha sido, sin duda, el black out que han sufrido diversos autos en la vuelta de reconocimiento. Los autos se quedaban sin potencia misteriosamente. Nikolas Tombasis, el ingeniero responsable de monoplazas de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), ha tenido que dar explicaciones de lo sucedido. Según el ingeniero griego, la baja velocidad de algunos de los monoplazas ha provocado un error de lectura del software standard, impidiendo a los pilotos acelerar. La FIA, en cuestión de pocos minutos, ha distribuido un software modificado a todos los equipos. Una situación ridícula como consecuencia de un reglamento ridículo.





