Dejando a parte los resultados de la carrera de este domingo, en Melbourne, con la esperada victoria de los Mercedes, confirmando lo que se esperaba del nuevo motor alemán, había un gran interés para ver cómo se comportaban los nuevos autos en un fin de semana real de Gran Premio. No ha habido sorpresas, la gestión de la energía de la batería va a ser el común denominador de este nuevo reglamento. Lo contrario del espíritu de las carreras de automóviles. Algo extraño a la tradición del gas a fondo.
Los Ferrari han largado con una aceleración que parecía desafiar las leyes de la física, mientras otros autos parecían estar detenidos, especialmente el Racing Bull de Liam Lawson, por muy poco embestido por Franco Colapinto. Después, en las primeras vueltas, ha habido una serie de adelantamientos, especialmente en la lucha entre George Russell y Charles Leclerc, que no tenían nada que ver con lo que conocíamos hasta ahora. Adelantamientos en puntos del circuito de Albert Park, donde antes era imposible adelantar.
Algunos dirán, ha sido divertido… pero todas las maniobras han sido producto de la carga, o descarga de la batería. No de la habilidad del piloto. Se ha eliminado el riesgo, ya que la diferencia de velocidad con el auto adelantado es enorme. Son adelantamientos “fake” ¡y nos quejábamos del DRS!
No son movimientos naturales. Dependen más de softwares y algoritmos que del talento humano. Todo como consecuencia de la nueva gestión del componente eléctrico, que ahora aporta la mitad de la potencia total del monoplaza. Un equilibrio muy precario entre la carga de la batería y las prestaciones.
¿El resultado? Una constante gestión de la energía, a la que se suma las gestiones que tenía que realizar el piloto antes: gestión de los neumáticos, gestión de la gasolina, etc… Al final de la carrera Pierre Gasly se quejaba de que son demasiados parámetros que tener en cuenta. El pilotaje está quedando relegado a una gestión más.

Difícil saber qué opinarán los aficionados, víctimas de invisibles flujos de energía que se escapan de la comprensión. Es el caso de los adelantamientos entre Russell y Leclerc. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) estaba muy preocupada por la información que tenían que aportar los comentaristas de TV y periodistas de lo que pasaba en la pista, pero por el momento los cálculos estratégicos de los ingenieros se escapan de nuestra comprensión.
Hay otro aspecto muy importante: la seguridad. Han sucedido incidentes y accidentes extraños durante el fin de semana. La salida de pista de Max Verstappen el sábado, con el eje posterior completamente bloqueado en una frenada rutinaria, o el accidente de Oscar Piastri cuando se dirigía a la grilla de largada. ¿La causa? La aparición, de repente, de 100kw inesperados de potencia. El problema es que estas sensaciones las vivimos desde la tribuna o desde los monitores de TV, pero son los pilotos los que realmente lo viven en primera persona.
¡ASÍ FUE EL TREMENDO CHOQUE DE VERSTAPPEN! El Red Bull de Max se bloqueó en la parte trasera, se fue directo contra el muro y quedó OUT en la Q1. Terminó muy dolorido en sus manos.
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— SportsCenter (@SC_ESPN) March 7, 2026
La mayoría han expresado su disgusto con estos autos híbridos. Verstappen ha definido con toda claridad la situación, como siempre sin morderse la lengua: “Todo parece innatural cuando piloto. Debes acelerar lo menos posible para ahorrar batería. Debes afrontar las curvas diversamente para ahorrar batería en la salida. Esto tiene que ver muy poco con lo que son las carreras. Es mi opinión”. Ya, la semana anterior, sentenció que los actuales Fórmula 1 eran Fórmulas E con esteroides. Lando Norris no se ha quedado atrás: “Los Fórmula 1 anteriores han sido los mejores que he pilotado, los actuales son los peores”. Leclerc ha descrito la carrera como una partida de Mario Kart, donde los adelantamientos dependen de “bonus” casuales. El campeón del mundo que ha sido generoso con esta reglamentación ha sido Lewis Hamilton. Ha manifestado que se ha divertido. Probablemente como consecuencia, después de un 2025 terrible, de sentirse nuevamente protagonista.
Hay que esperar lo que sucederá en el corto plazo. La FIA se ha mostrado dispuesta a reaccionar en caso que el espectáculo se resienta, aunque la duda en estos momentos es si lo vivido en Albert Park es suficiente para Liberty Media a nivel de espectáculo, o se impone una reformulación del reglamento, que devuelva a la Fórmula 1 su ADN como máximo exponente del automovilismo deportivo y no acabe siendo un videojuego con reglas arbitrarias y espectáculos artificiosos.
Norris: «La Fórmula 1 pasó de los mejores coches de la historia a los peores»





