No es el mejor comienzo de temporada para el equipo Williams. Y el futuro, al menos en lo cercano, tampoco da para mucho optimismo al escuchar a su director deportivo James Vowles, pronosticar que «tendremos que esperar tres años para estar en el nivel de punta».
Esto ha provocado la preocupación no sólo de su piloto Carlos Sainz, sino también de su homónimo padre, el bicampeón del rally mundial y múltiple vencedor del Dakar. Una preocupación cargada de críticas que no sólo apuntan al actual funcionamiento de Williams, sino que alcanza al nuevo reglamento de la Fórmula 1.
«Las nuevas unidades de potencia están afectando al espectáculo en pista. La diferencia en la gestión energética entre coches puede generar variaciones de rendimiento demasiado grandes, lo que produce adelantamientos que percibe como poco naturales», señala Sainz Sr, quien argumenta su postura con esta particular comparación. «Es como si en el fútbol se cambiara repentinamente el tamaño de la pelota y al mismo tiempo se redujeran las medidas de los arcos. Esto provocarías que el juego del fútbol dejaría de parecerse al que todos conocen. Con este reglamento, la Fórmula 1 va en ese camino», asegura el Matador.
«Estas nuevas regulaciones han cambiado el ADN de la F1. No me gustan para nada. La Fórmula 1 se ha alejado de lo que históricamente ha representado el automovilismo de máximo nivel. La transición hacia sistemas energéticos cada vez más sofisticados, con mayor protagonismo eléctrico mirando a otras categorías como la Fórmula E. le hizo perder la esencia», destaca antes de puntualizar que «todo esto ha hecho que la calidad de los duelos tradicionales de la Fórmula 1 se diluya cuando las diferencias de potencia derivan principalmente de la gestión de energía y no de la habilidad del piloto o del rendimiento puro del monoplaza».
Sobre el final, el español critica la complejidad del reglamento y la propia competición con la pérdida del equilibrio entre las entre las innovaciones y comprensión del espectáculo. «Creo que la F1 debería ser fácil e intuitiva y no tan compleja al punto que los aficionados tengan que estudiar para saber lo que está pasando», agrega a sus críticas para enseguida rematar sus críticas con el tema de la seguridad.
«Las variaciones de velocidad derivadas de la gestión energética pueden generar diferencias importantes entre coches en distintos momentos y esto es muy peligroso», dice.
Queda claro que a Sainz padre no le gusta esta Fórmula 1. ¿Serán opiniones verdaderas o simplemente la consecuencia es que su hijo está lejos del grupo de punta?





