¿POR QUÉ RUANDA LE GANÓ LA PULSEADA A SUDÁFRICA?

Un buen trabajo de promoción le permitió a este pequeño país ser elegido como escenario del retorno de la Fórmula 1 y prevalecer sobre la tradición de Kyalami. Una decisión que también tuvo su matiz político.

Sin haber transcurrido un par de días del anuncio oficial del acuerdo de Ruanda con la FIA para su ingreso desde 2030 al Campeonato Mundial de Fórmula 1, ya comenzaron a escucharse los primeros cuestionamientos. Surgieron de la organización Amnistía Internacional y de funcionarios de la República del Congo, quienes acusaron de utilizar este trato con la Fórmula 1 como una forma de lavar y mejorar su imagen internacional, deteriorada, según dichas versiones, por su terrible historial en el tratamiento de los derechos humanos.

Por esos antecedentes no sorprendieron esas objeciones. En cambio, llamó la atención que el privilegio de ser el país que recibiese a la Máxima en el tan deseado regreso de la categoría al continente africano recayese en Ruanda, un pequeño país de 26.300 Km2, con nula tradición automovilística. Era impresión mayoritaria que Sudáfrica sería la elegida, por haber sido el país anfitrión en las 23 ediciones anteriores del Gran Premio. También porque a la tradicional propuesta del conocido circuito de Kyalami agregaba esta vez la novedad de un callejero en Ciudad del Cabo, la ciudad donde en diciembre de 1967, el cirujano Christiaan Barnard hizo el primer trasplante de corazón en un ser humano.

No pudo ser y se dio la sorpresa. Para encontrar explicación hay que comenzar por decir que, desde que en 2017, Liberty Media, tomó el comando de la Fórmula 1, las decisiones, entre ellas las de los escenarios, no pasan prioritariamente en los antecedentes históricos. Importa sí tener un buen circuito, pero sólo como una condición más de un combo que incluye una aceitada logística, una inversión a largo plazo, una financiación segura y una proyección turística de la zona. Todo esto sin dejar de lado los infaltables intereses políticos de ambas partes.

Estos requisitos, junto con una cercana relación con la FIA, los va cumpliendo Ruanda. Tuvo su primer guiño favorable de la FIA a fines del 2024 con su designación como sede de la entrega anual de premios. Hubo tibias protestas de algunos pilotos y equipos, pero allí empezó a verse en el ambiente de la Fórmula 1 el logo Visit Ruanda, conocido por los futboleros por su presencia en las camisetas del Arsenal inglés, el PSG francés y el Atlético Madrid. Una consecuencia de la fuerte campaña publicitaria de difusión impulsada por la empresa Ruanda Development Board.

Este eficiente trabajo de difusión y promoción contrastó con la actitud bastante pasiva de los dirigentes sudafricanos. Hablaron de las intenciones de recuperar el Gran Premio, pero no hubo muchas menciones a la renovación de Kyalami y el proyecto de Ciudad del Cabo. Encima, dejaron de tener buena parte del apoyo del gobierno. Así las cosas, se encontraron con que la elección había sido para Ruanda.

Lejos de molestarse, los sudafricanos recibieron con tranquilidad la decisión. «Le deseamos lo mejor a Ruanda», declaró Gayton McKenzie, ministro de deportes de Sudáfrica, antes de aclarar que «esta designación no pone punto final a las ambiciones de Sudáfrica para tener nuevamente a la Fórmula 1» y teorizar con que esta posibilidad de Kyalami se concrete con un segundo Gran Premio en territorio africano. «Si Europa tiene varios, ¿por qué África no puede organizar dos», se pregunta McKenzie. 

Por el momento, lo único concreto es que Ruanda es el escenario elegido para el regreso de la Fórmula 1 a África. Esto no quita algunas dudas, como las que también ha generado el dato que ese regreso recién se producirá en el ¡2030!, es decir, dentro de poco más de tres años. Un plazo excesivo para los apretados tiempos con los que se manejan los calendarios, pero que, según lo explicado por el propio Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1, es el necesario para la construcción del complejo turístico deportivo, que en las cercanías de la ciudad de Kigali comprenderá el autódromo diseñado por Herman Tilke y las obras en el aeropuerto de Bugesera, distante unos 40 Km del circuito. 

Cumplir en tiempo y forma con estos trabajos es la promesa que los organizadores sudafricanos han tomado ante Liberty Media para este acuerdo, que, como otro punto extraño, tiene el de su extensión a 10 años. ¿Qué será de Ruanda y de la Fórmula 1 dentro de una década?

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