Son especiales las relaciones de los pilotos de Fórmula 1 con sus representantes o apoderados. Suelen marchar bien en los tiempos que ambos se necesitan, pero se descarrilan cuando alguno, por lo general el piloto, alcanza trascendencia y entonces busca nuevas alternativas y olvida a quien lo ayudó en tiempo del anonimato. También los malos resultados deportivos o contrariedades de actitudes y opiniones. pueden apurar la ruptura.
Tal vez un poco de todo esto, haya existido en la relación Mark Webber-Oscar Piastri para darle forma a la versión sobre una separación de ambos australianos. Vale recordar que Webber, expiloto de Fórmula 1, ha acompañado desde jovencito la campaña de Piastri y resultó determinante para que dejase sin efecto su vinculación con Alpine y fichase para McLaren en 2023, en medio de una controvertida situación. Un acierto pleno que quizás agrandó a Webber y le hizo tomar actitudes de cuestionamiento con los responsables de McLaren, especialmente con su director Zak Brown. Hechos que se sucedieron a partir que Piastri, por errores propios y alguna estrategia equivocada, fue perdiendo la gran diferencia que había tomado en el comando de las posiciones del Campeonato Mundial de Fórmula 1.
Tanto Piastri como Webber confirmaron que la relación laboral y personal se mantenía en forma normal, pero un cambio producido para esta temporada en el entorno del piloto de McLaren ratificó que no era infundado el rumor de una tensa relación entre Piastri y su apoderado. Ese cambio se dio al colocar al ingeniero portugués Pedro Matos, de anterior trabajo con el australiano en la Fórmula 2, como flamante asesor de pista, un lugar que hasta el año pasado ocupaba Webber. Esto, junto con la mayor injerencia de la entrenadora mental Emma Murray, le han quitado espacio de acción a Webber, quien junto a su esposa Ann Deal solamente quedó como asistente comercial.
Por el momento no hay divorcio comercial entre Mark Webber y Oscar Piastri. Simplemente hay «puntos de vistas diferentes sobre distintos temas…», como aclaran. Cuidado, muchachos, por algo se empieza.





