La polémica sobre el límite de la relación de compresión del motor Mercedes no se apaga. El jueves 22, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y los fabricantes, mantendrán una reunión para tratar un tema que, antes de que empiece el campeonato ya ha hecho saltar las primeras polémicas en un año que promete ser movido en este aspecto.
¿Concluirá 2026 con las mismas reglas con las que empieza? Con toda seguridad no serán las mismas con las que se iniciará el 2027 y esto, de por sí, ya resulta sorprendente.
La polémica, como la mayoría de aficionados ya conocen, nace con el V6 Mercedes y la relación de compresión. Mercedes ha encontrado la manera de aprovechar la deformación de material a altas temperaturas para superar el nuevo límite (16:0), rebajado por reglamento, respecto al de las últimas generaciones de unidades de potencia (18:0). Esto supone aproximadamente unos 15CV nada despreciables.
Aquí se produce el fenómeno típico de la Fórmula 1, ¿es una genialidad o una vulneración del reglamento? Aquí entra Mercedes con su V6, que en frío cumple con las normas y qué en funcionamiento, con las altas temperaturas de funcionamiento, logra subvertir la regla del 16:0, por cierto, beneficio que no sólo incluye a la marca alemana, sino también a McLaren, Williams y, en este 2026, Alpine. Todos los equipos que dispondrán de las unidades del constructor alemán.

La FIA inicialmente aceptó la solución, entre otras cosas, porque es extremadamente difícil comprobar la compresión cuando el auto está en marcha, es por ello que la FIA dio luz verde a Mercedes.
Sin embargo, Ferrari, Honda y Audi han puesto el grito en el cielo, afirmando que esta solución está en contra del espíritu del reglamento, creando un grave problema al legislador. Estos fabricantes quieren que la FIA corrija el reglamento de la unidad de potencia, pero a estas alturas no parece que sea algo fácil de hacer.
El ciclo de producción de un motor es largo. Realizar el proyecto, la producción, los ensayos en el banco de pruebas. Es por ello que la FIA propone un cambio para 2027 con el objetivo de resolver el problema, pero los fabricantes no están de acuerdo. No quieren regalar un mundial antes de que este de comienzo. Quieren un cambio inmediato.
Podemos entender estas protestas en función de la situación de cada fabricante. Quién más ha alzado la voz ha sido Ferrari. El equipo italiano se juega mucho en este 2026, un nuevo fracaso llevaría al equipo de Maranello a cambios sustanciales, como el adiós de Frédéric Vasseur, la no continuidad de Lewis Hamilton, y sobre todo, la posible pérdida de Charles Leclerc, santo y seña de la escudería.
Honda sabe que Aston Martin no tiene la misma presión que Ferrari en este 2026. El proyecto de Newey parecería que va con un ligero retraso e incluso se duda de cómo llegarán al test de Barcelona. La marca nipona, de todos modos, quiere tener la certeza sobre el reglamento en línea del espíritu del mismo.
¿Y Audi? No creo que quiera darle ninguna ventaja a su rival alemán y es por ello que también está en contra de la solución Mercedes. En el caso del motor, RedBull-Ford se muestran neutrales. Es sabido que conocían el «truco» Mercedes, gracias a un ingeniero qué se transfirió de Brixworth, pero parece que no han conseguido la misma eficacia para implementarlo, manteniéndose a la expectativa. Red Bull, después de los episodios de las temporadas pasadas, muy frescos en la mente de todos, no quiere más líos con la FIA ni con la F1.
¿La F1 en 2027 será, técnicamente, la misma que en 2026? Se abren muchas incógnitas. La de la unidad de potencia está servida y hay mucho interés por conocer que saldrá de la reunión del día 22. Pero no sólo las incógnitas tienen que ver con el motor de combustión. Aerodinámica, gasolinas… muchas incertidumbres que harán que el campeonato, no se si en la pista, pero seguro en los despachos, promete ser apasionante para alegría de Liberty y de Netflix.





