Mueve a una lógica curiosidad saber cuál es la verdadera actitud de los equipos que tienen sus propios motores y deben compartirlos con otros rivales. Es cierto que todo forma parte de un gran negocio, pero también lo deportivo resulta importante, y es por este lado donde, en casos de equipos de primer nivel, pueden abrirse dudas sobre la actitud del equipo proveedor con relación a sus clientes.
En un ambiente tan ferozmente competitivo y escondedor, como la Fórmula 1, seguramente no resulta muy agradable tener que compartir con el rival con el que se compite una de sus mejores armas, como es el motor. Esta es la situación que se plantea entre Mercedes Benz y McLaren, uno de los tres equipos (Williams y Alpine son los otros) a los que abastece de motores, pero el más sobresaliente por su condición de campeón mundial.
No es nueva la alianza McLaren-Mercedes, lleva varios años transitados sin problemas, especialmente los recientes con las conquistas de los títulos mundiales y con Red Bull como principal oponente, mientras que Mercedes no pasaba de una tibia amenaza. Las cosas cambiaron este año, y el contundente 1-2 de Russell-Antonelli en el Gran Premio de Australia movió la preocupación, no exenta de bronca de Andrea Stella, reflejada en los cuestionamientos a Mercedes Benz sobre la forma de entregar los motores y la falta de información sobre los mismos.
«Nuestro equipo se ha visto obligado a interpretar el funcionamiento de la unidad de potencia prácticamente en tiempo real en lugar de poder anticiparlo mediante simulaciones detalladas», reveló el jefe deportivo de McLaren. «Las conversaciones con Mercedes Benz High Performance Powertrains, para obtener más información, duraban semanas al punto que llegamos a las pruebas sin tener un conocimiento total de los datos. En un campeonato donde la simulación, la modelización y la anticipación en el comportamiento del coche son pilares del desarrollo, la información nos llegaba en cuentagotas y esto generaba frustración», agregó.
«Así no se trabaja en la Fórmula 1…», enfatizó Stella que atribuyó en parte a ese poco conocimiento previos del funcionamiento del motor del auto, el despiste de Oscar Piastri en la vuelta previa del Gran Premio de Australia, que lo dejó sin participar en la fecha inicial del campeonato. «De pronto Oscar se encontró con una potencia de 100 KW extras que no esperaba. Esto, unido a las gomas frías y el paso por el pianito, derivaron en el despiste», explicó.
Hubo respuesta de Toto Wolff, responsable deportivo del equipo Mercedes Benz. No abundó en detalles y simplemente dijo: «Nunca se pueden implementar cosas para que todos estén contentos, pero creo que lo más importante es que intentamos brindar un buen servicio a todos nuestros clientes». Bien político, pero ¿será así realmente ?





