Sin dudas, Bernie Ecclestone es un personaje controvertido en el mundo de la Fórmula 1. Su forma de dirigir la categoría máxima, que la llevó a una trascendencia mundial que actualmente disfruta, le generó muchos adeptos, pero también unos cuantos detractores.
Entre quienes están de su lado y extrañan su actual y definitiva ausencia del manejo de la categoría se encuentran los organizadores rusos, quienes en 2014 se incorporaron al calendario gracias a la gestión de Bernie con el presidente Vladimir Putin.
«Ecclestone era un negociador astuto pero pragmático. No se convirtió en el rey del automovilismo por nada. Conoce muy bien su oficio. Cuando leí el primer contrato firmado, pensé: Ese es Bernie», lo definió Alexy Titov, director ejecutivo del Gran Premio de Rusia, quien corroboró ese comentario con el siguiente recuerdo sobre la organización de la carrera en 2014
«Cuando les pregunté si la tarifa de alojamiento aumentaba un 10% como se estaba rumoreando desde hace tiempo, me respondió que, si bien esa era la cláusula standard, estaba abierto a la negociación. Le planteamos que la inflación era del 0,5%, y nos contestó: Entonces que la tarifa del alojamiento sea el 0,5% y hagamos el primer Gran Premio. Y el Gran Premio se hizo».
La mención de este punto fue la oportunidad para que Titov marcase la diferencia entre aquellas negociaciones con Ecclestone y las recientes con Liberty Media, actualmente truncadas luego de la cancelación del Gran Premio 2022 por el conflicto bélico ruso con Ucrania.
«Con Ecclestone podías hablar y esa era la diferencia conceptual entre trabajar con Bernie y trabajar con la gente de Liberty Media, los actuales dueños de la Fórmula 1. Bernie no era una corporación, era su propia creación y no tenía que consultar para tomar decisiones, lo que le permitía ser más flexible y hacer lo que quería y creía lo mejor para las partes», señaló antes de cerrar recordando que Rosgonki, el promotor de la frustrada carrera 2022, todavía está esperando de Liberty Media el reintegro del millonario adelanto (se habla de 57 millones de euros) aportado como anticipo de la cancelada competencia.





