Stefano Domenicali siempre se ufanó de tener un plan B frente a las críticas que en la pretemporada llovieron sobre la nueva reglamentación de la Fórmula 1. Igual, el director ejecutivo de Liberty Media criteriosamente prefirió esperar ver qué pasaba en las carreras iniciales para tomar alguna decisión.
Pasó el Gran Premio de Australia. Sin ser lo desastroso y papelonero que muchos intuían y a pesar de un trámite bastante interesante, especialmente en la parte inicial, con más sobrepasos que el año pasado, las críticas no disminuyeron y sonaron fuerte porque vinieron de los dos últimos campeones mundiales.
«Me siento vacío y no disfruto manejar estos autos», disparó Max Verstappen, relegando la satisfacción de su gran tarea sobre el Red Bull que le permitió avanzar desde el vigésimo puesto de partida al sexto. Un puesto por delante suyo, llegó Lando Norris pero esto no le quitó su desagrado por los nuevos autos. «Pasamos de tener los mejores autos a los peores”, sentenció el inglés, quien no quedó convencido por tantos sobrepasos y los consideró “más artificiales que reales». No fue el único.
Semejantes voces y varias más, fueron escuchadas por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y sin apresuramientos prometió tratar el tema. Así agendó para después del Gran Premio de China del fin de semana una reunión para evaluar algunos retoques en las características técnicas de los autos, básicamente la gestión de la energía, el punto más cuestionado.
«La posición unánime de los equipos fue que debíamos mantener las disposiciones actuales para las primeras carreras y revisar el asunto cuando tuviéramos un poco más de datos. Nuestra intención es revisar la situación de la gestión de la energía después de China», explicó Nikolas Tombazis, responsable técnico de F1 de la FIA
Según trascendidos, con anterioridad a la carrera en Australia, los directores de equipos y dirigentes de la FIA mantuvieron una serie de reuniones y trazaron un plan de trabajo para instrumentar posibles modificaciones luego de la carrera en China. «Antes de tomar decisiones, queremos ver cómo se comportan los autos con las nuevas reglas en las carreras», agregó Tombazis para justificar el plazo establecido.
En cuanto a las posibles modificaciones hay varias alternativas. Una de las más firmes apunta a ajustar los niveles de gestión de la energía, revisando tanto la capacidad de recolección como el despliegue. También se estudia aumentar la potencia del super clipping para facilitar una carga más rápida de las baterías, reducir la potencia que se puede desplegar o incluso evaluar fórmulas para incrementar la potencia del motor de combustión interna.
Se verá lo que pasa con estas modificaciones que en caso de aprobarse se pondrán en práctica en el Gran Premio de Japón (29 de marzo). Según se dice, no podrían ser las últimas ya que también se evalúan más ajustes luego de la carrera nipona. En este caso podrían tener más tiempo para analizar sus consecuencias ya que luego del Gran Premio de Japón están previstas las inciertas carreras de Bahrein y Arabia Saudita. De ser canceladas por la guerra y no encontrar reemplazantes en Europa se abrirán un par de semanas de semana de inactividad. Una pausa justa para acomodarse ante tantos cambios.





