Hasta ahora, la Fórmula 1 ha mostrado casos de hijos de pilotos que han seguido sus caminos en la máxima, incluso con más éxito que sus progenitores. Max Verstappen es el ejemplo más actual y representativo de esta herencia de velocidad, que se suma a la lista que, entre otros, integran los Hill, Villeneuve, Rosberg, Andretti, Brabham y Piquet.
Por todo esto, no hubiese extrañado que un bicampeón mundial (1998.1999) como Mika Hakkinen ponga expectativas e ilusiones sobre la posibilidad que su heredero repita sus logros. Lo novedoso del caso es que Mika no habla de un hijo varón, sino de su hija Ella Sanomat, de actuales 14 años
«Ella va por buen camino, su motivación está clara, ella quiere ser piloto de carrera y está demostrando buenas condiciones», cuenta Mika, entusiasmado por la campaña de su hija en la serie de karting Champions of the Future, donde el año pasado obtuvo en Cremona su primer triunfo y, como reciente resultado, tuvo la pole y el segundo puesto en la competencia realizada en Eslovaquia.
Como buen padre, Hakkinen ha puesto a disposición de su hija los mejores elementos para llegar al objetivo de ser campeona de Fórmula 1. Por eso, para su preparación física y mental, contrató en exclusividad a un integrante del Hintsa Performance, el mismo grupo con el que años atrás trabajó con Lewis Hamilton.
«Entrenará al mismo nivel que Lewis», informa Mika sobre un plan de trabajo que, según estima, Mika llegará a su punto culminante en 2030, una época en la estará a pleno la influencia de la nueva generación de aficionados, que incluye el 40% de mujeres.
«Ella es extremadamente talentosa», dice sin rubores Hakkinen, que aclara que «no lo digo solo como padre, sino en base a mis observaciones y experiencia como piloto de élite.»
Papá Hakkinen, un verdadero papá Corazón.





