Todavía, a fecha de hoy el estado de salud de Michael Schumacher sigue siendo una incógnita, 12 años después del terrible accidente mientras esquiaba en las pistas de Méribel, en los Alpes franceses.
El casco, completamente roto por el golpe contra una piedra, dejó al piloto alemán en coma. Desde aquel momento los progresos de Michael se han mantenido en secreto por expreso deseo de su familia. Fue en el año 2014 cuando fue transferido a su domicilio, asistido por los mejores profesionales y con curas muy sofisticadas.
Solamente, mediante las informaciones de Jean Todt, hemos podido conocer alguna información sobre el estado del campeón alemán. El francés, antiguo jefe de Schumacher en la época triunfal en Ferrari, declaró al diario inglés Daily Mail en julio de 2020: «He visitado a Michael la semana pasada. Está luchando. Espero que el mundo lo pueda ver pronto».
Más tarde, en noviembre y en esta ocasión al canal RTL, declaraba: «Veo a Michael muy a menudo, una o dos veces al mes. Mi respuesta es siempre la misma. Está luchando, tanto yo como su familia estamos deseando que su salud mejore».
Sin embargo, la información más directa y veraz sobre el estado del piloto alemán la proporcionó su propia esposa, Corinna Schumacher: «Echo en falta a Michael cada día. No soy la única, sucede con sus hijos, con su padre y con todos los que están en su entorno. Aunque está aquí, no es el mismo, pero está aquí».
En octubre de 2024 se dijo que había estado presente en la boda de su hija Gina-María, aunque no hay ningún documento gráfico que lo pueda confirmar. Las últimas informaciones aparecidas ya en 2025 hablan que firmó un casco, con ayuda de su mujer, para fines benéficos.
La realidad es que, por expreso deseo de la familia, nunca ha trascendido el verdadero estado de salud de Schumacher y pienso que este secretismo se mantendrá.
Prefiero recordar a Schumacher a los mandos de su Benetton, de su etapa triunfal en Ferrari, e incluso en el no tan afortunado regreso con Mercedes. Me considero muy afortunado de haber sido testigo directo de su primera victoria con Ferrari en el lejano 1996, en el Gran Premio de España celebrado en el circuito de Montmeló bajo un diluvio que no cesó en toda la carrera… cuando en la F1 todavía se podía correr bajo la lluvia por muy torrencial que fuera. Keep fighting Michael!





