EN TERRITORIO ÁRABE, BILLETERA MATA CONCURRENCIAS A LA F1

Dentro de una masiva aceptación del público en casi todo el mundo, los países árabes siguen mostrando el menor nivel de asistencia. Se mantienen por el poderío económico que le permiten pagar cánones muchos mayores que otros países.

Tener excesivas ofertas suele distorsionar visiones y/o empoderar actitudes. Sucede en casi todos los terrenos de la vida y la Fórmula 1, lejos está de ser la excepción. Una asistencia récord de 5.700.000 espectadores en la temporada 2025 y un abultado calendario estable de 24 carreras, con varias en lista de espera, tal vez hagan que todos los Grandes Premios cuentan con grandes respuestas del público.

No es así. Hay lugares con tribunas que presentan bastantes claros. Coincidentemente, los casos más salientes pertenecen a las carreras en territorio árabe, una zona donde la hasta ahora escasa tradición automovilística tarda en cambiar, pese a las reiteradas  presencias de la Fórmula 1 y al poderío económico de esa región del mundo, que le han posibilitado a empresas y multimillonarios personajes tener participación importante en varios equipos como dueños y patrocinantes. Incluso, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, es emiratí.

Todo bien, pero en cuanto a espectadores las cifras son elocuentes del escaso arrastre que tiene la Fórmula 1 en la mayoría de sus escenarios árabes. Para ejemplificar, basta decir que recién el año pasado, el Gran Premio de Abu Dhabi, superó los 200.000 espectadores en las tres jornadas, en la carrera que planteaba una de las definiciones más atractivas de la historia. ¿Y qué decir de Qatar y Bahrein que “apenas” juntaron 163.000 y 105.000 personas, respectivamente? Como defensa, hay que recordar, además de la poca tradición, la escasa población de ambos países. Qatar tiene 3.200.000 habitantes; Bahrein, 1.800.000.

Lejos están estos números de espectadores del promedio de concurrencia de los Grandes Premios, estimado en 300.000 personas por carrera. Y más lejos se encuentran de las principales convocatorias registradas en la temporada 2025. Una lista que encabeza la carrera de Gran Bretaña, que en el fin de semana en el circuito de Silverstone, juntó nada menos que 500.000 espectadores. Australia, con 465.000 y México, con 401.000, completan este especial podio de Grandes Premios que generaron mayores concurrencias en la pasada temporada del Campeonato Mundial de Fórmula 1.

Más lejos, todavía, está Liberty Media, la empresa que regentea la Fórmula 1, de preocuparse por estas bajas concurrencias de espectadores en las carreras en territorio árabe. Por el contrario, la tiene clara por la escasa tradición mencionada, como también tiene claro el excelente negocio económico que representan, con gobiernos que, con pocos o ningún control, no reparan en gastos para recibir un  Gran Premio de Fórmula 1. Esto propicia que, a la hora de las negociaciones, dupliquen en sus pedidos los cánones habituales de 40 millones de dólares que exigen a buena parte de los otros organizadores.

Como fácil es imaginar, esto convierte en inaccesible, cualquier intento de otros países por lograr la fecha mundialista, más allá que tengan mayos historia automovilística e interés por las carreras. Una vez más, Billetera mata concurrencias y competencia.

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