Un auto que ganó el día de su presentación y después desapareció de la faz de la tierra. Un equipo al que le bastó un solo campeonato para adjudicarse los títulos de pilotos y de constructores y que al año siguiente ya no existía. Hoy repasamos dos casos irrepetibles de gloria fugaz que forman parte de la muchas veces increíble historia de la Fórmula 1.
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