De Portago, protagonista de “El beso de la muerte”

No sólo en nuestro país los “bon vivant” dominaron la escena en los años ’50 y ’60… también el Viejo Mundo conoció personajes de rancia estirpe y vidas acomodadas que generaban tanta admiración como envidia en el resto de los mortales. Y al estilo de nuestro recordado “Charlie” Menditeguy, varios hicieron un culto de la velocidad y hasta llegaron a la F1. Uno de ellos, además, dejó su impronta en una imagen icónica que hoy se conserva en las profundidades de Pensilvania.