¿Cambiará Singapur las «papaya rules»?

El circuito de Marina Bay puede marcar un antes y después de las relaciones entre los contendientes al título, Lando Norris y Oscar Piastri. El contacto de ambos en la primera curva del GP de Singapur puede tener consecuencias inesperadas.

Efectivamente, el contacto en la primera curva entre los dos pilotos de McLaren mostró la primera brecha entre los contendientes al título de campeón del mundo. Las quejas de Piastri por la radio manifiestan los primeros signos de nerviosismo de un piloto que, hasta aquel momento, consideramos un nuevo hombre de hielo, utilizando la terminología por la que se conocía a Kimi Raikkonen. Se empieza a fundir esta máscara impertérrita de Piastri.

El cero del australiano en Bakú probablemente ha hecho mella en la sangre fría de Oscar. Los 22 puntos que le separan de Lando, menos de una carrera, faltando seis más tres sprints, mantienen abierta la lucha entre los dos pilotos papaya.Con el mundial de constructores en el bolsillo, McLaren podría dejar luchar abiertamente a sus pilotos hasta la última carrera, pero la llegada inesperada del actual campeón, Max Verstappen, con el mejorado RB21, ¿obligará a McLaren a revisar sus famosas «papaya rules»?

Aunque las posibilidades de que Max pueda luchar por el campeonato siguen siendo remotas, su sombra es muy alargada, y las últimas tres carreras no han visto a ningún piloto del equipo de Woking en lo más alto del podio.¿Ha perdido competitividad el MCL39? El auto sigue siendo competitivo y esto tendría que tranquilizar a la escuadra británica.

Sin embargo, McLaren ya no va a traer mejoras técnicas, concentrándose en el MCL40 del 2026, suponiendo que este sea su nombre. Por el contrario, tanto Red Bull como Mercedes siguen introduciendo mejoras en sus autos. Laurent Mekies ha admitido que seguirán trabajando en el RB21, aunque esto suponga retraer recursos al desarrollo del RB22.

Mekies, independientemente de lo que suceda en las próximas carreras, está focalizado en mejorar los sistemas de desarrollo y simulación, y mejorar la correlación de datos, uno de los problemas que han impedido al auto ser competitivo desde inicio del campeonato.

Tampoco Mercedes se ha quedado con los brazos cruzados. El nuevo alerón delantero presentado en Singapur ya ha hecho arrugar la nariz a más de un competidor. Parece que tiene un mayor nivel de flexión, aunque dentro de la legalidad. Otra vez aparece el fantasma de la flexibilidad de los alerones. Hay expectación para comprobar el nivel de competitividad de los Mercedes en Austin. En cualquier caso, la investigación en nuevos materiales y flexibilidad de los alerones que está trabajando Mercedes también puede verse desde una óptica para 2026.

Los que no salen del pozo, y ya no van a salir, son los Ferrari. El SF-25 ha sido un proyecto fallido. El auto, diseñado para rodar lo más cerca posible del asfalto, ha tenido que lidiar con el desgaste del fondo, arriesgando la desclasificación, como ocurrió en China. Cuando levantan el auto, éste pierde carga aerodinámica, comprometiendo las prestaciones no sólo a nivel aerodinámico, también con la frenada, obligando a un permanente «lift and cost» y el desgaste de los neumáticos.
La modificación en la suspensión trasera, que parecía poder ser la solución de todos los males, no ha dado el resultado esperado, confirmando que el problema nace del diseño fallido del auto italiano.

La situación en Maranello es de nerviosismo, en los pilotos y en la fábrica. La cara de Leclerc es un poema después de cada carrera, y Hamilton sigue lejos del nivel de un siete veces campeón del mundo. ¿Hasta cuándo durará la paciencia de Charles? Un campeón del mundo en potencia que no ha tenido un auto competitivo desde que firmó por Ferrari, excepto, quizás, el F1 de 2022, el F1-75.

De luchar por el subcampeonato hasta hace un par de carreras, a ser, si algo no cambia, con toda probabilidad, cuarta fuerza.

Nos espera un final de campeonato muy interesante, con la lucha abierta entre Norris y Piastri, con árbitros del calibre de Verstappen y Russell. Y con unas «papaya rules» que pueden saltar por los aires en cualquier momento.