Cadillac llegó a la Fórmula 1 y no pasó desapercibido. La histórica marca estadounidense, se sumará a la parrilla a partir del comienzo de esta temporada. Realizó su presentación global y realizó un comercial que terminó en una demanda judicial realizada por el reconocido director de cine Michael Bay.
El equipo eligió el escenario más visto del planeta para presentar su coche: un spot de 15 millones de dólares que se emitió durante el Super Bowl LX. De esta manera decidieron revelar por primera vez el diseño del monoplaza que este año tendrá en pista Cadillac.
Mientras el público seguía el enfrentamiento entre Patriots y Seahawks en Santa Clara, el foco se trasladó a los tribunales. Michael Bay presentó una acción legal de último momento con el objetivo de frenar la emisión del comercial, alegando que Cadillac y su agencia creativa habían copiado su “estética visual y técnicas de cámara registradas”. The Athletic fue el medio que difundió dicha información, contando que el director, tras no llegar a un acuerdo para dirigir el anuncio, la marca realizó un video que el director lo concideró como copia de su trabajo.
Desde General Motors la respuesta fue inmediata. La compañía dijo que la demanda es una “distracción sin fundamentos” y se defendió diciendo que el spot es una “celebración original de la ingeniería americana”, desligándose de cualquier acusación de plagio.
Cadillac emitió un comunicado para aclarar quién fue el encargado de dirigir su comercial. El spot fue dirigido por Sam Piling, un cineasta reconocido. Lejos del estilo característico de Bay, Piling apostó por mostrar un concepto más contenido y basado en la estética.





