Tener paciencia es una actitud clave en la vida para tener éxito. Muchas veces da sus frutos. Otras, queda como una simple y poco agradable experiencia.
Paradójicamente, en un ambiente dominado por la velocidad, como es la Fórmula 1, también hay que ser paciente frente a ciertas situaciones para llegar al objetivo deseado. Ejemplo es el caso de Fernando Alonso, quien en 2002, en pleno ascenso y tras debutar con Minardi, aceptó de su por entonces manager Flavio Briatore, bancarse una temporada como piloto de reserva en Renault, como plataforma de lanzamiento para el salto a la máxima que dio al año siguiente. Los resultados son conocidos.
Gabriel Bortoleto ha tenido un rápido y exitoso ascenso en las categorías promocionales. Campeón en la Fórmula 3 en 2023, repitió al año siguiente en la Fórmula 2 y así llegó en la temporada pasada a la Fórmula 1 para la etapa final de transición del equipo Sauber al oficial Audi.
Una buena noticia para el brasileño, pero que limita sus cercanas ambiciones ganadoras en función de ese futuro de gran protagonismo a que aspira Audi y que, según lo anunciado en su presentación, apunta recién para dentro de tres temporadas. Mucho tiempo, más allá que el brasileño es joven, 21 años, y según dijo está dispuesto a esperar, aunque no oculta su lógico deseo que ese camino a la victoria sea lo más corto posible y en constante ascenso.
«Por supuesto, quiero ganar carreras, pero siendo realista, eso no va a suceder en los primeros años. Se que queda mucho por hacer, pero al menos quiero ser competitivo, luchar por algo y ver progresos a lo largo del año”, dice Gabriel, al tiempo que advierte que, como es lógico, en la Fórmula 1 y en la vida, esa paciencia tiene un límite
“Estoy dispuesto a acompañar el proyecto de Audi, pero repito que mi gran objetivo es ganar carreras y algún día poder luchar por el título Es cierto que soy joven y entiendo la situación de Audi, pero también creo que mi espera no tiene que ser eterna y por esos para motivarme, quiero ver como cada año crece el equipo”, señala el brasileño.
Por ahora, paciencia, Gabriel.





