Atacado por muchos, defendido por otros tantos, el nuevo reglamento técnico que rige la actual Fórmula 1 ha atraído a importantes fabricantes. Audi y General Motors son muestras recientes, con las llegadas del equipo propio en el caso de los alemanes y de Cadillac como responsable de la marca estadounidense.
Igual, como en todos los ámbitos de la vida, la Fórmula 1 tiene sus excepciones. En esa atracción de nuevas marcas, actualmente esa excepción es BMW, con su reciente decisión de no retornar a la Máxima con la provisión de motores.
«La respuesta es no», repite Frank van Meel, director ejecutivo de BMW, ante las reiteradas consultas sobre la posibilidad del regreso de la empresa alemana a la F1. Como contrapartida, anuncia la idea de seguir centrándose en programas de competición más estrechamente vinculados a sus modelos de calle.
«Tratamos de estar lo más cerca posible de nuestros productos de serie en todo lo que hacemos. Por eso nos gusta competir con coches como el M4 en las categorías GT4 y GT3, que utilizan motores similares a los de nuestros modelos de producción», explica el ejecutivo.
Pese a la decisión de no regresar, Van Meel reconoce el alcance mundial alcanzado por la Fórmula 1, pero aclara que «el campeonato no se ajusta actualmente a las prioridades técnicas de BMW porque vemos que con su actual tecnología, no podremos alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto».
En cambio, Van Meel admite la importancia que el retorno de BMW tendría para el marketing. «Sería estupendo, pero la decisión ya está tomada», asegura.
«La decisión está tomada» y BMW no cierra el paréntesis abierto en el 2009 tras haber cosechado en Canadá 2008, con Robert Kubica, su única victoria en 89 carreras como socio del equipo Sauber y anteriormente varios éxitos como motorista, entre ellos el título mundial 1983 con el Brabham de Nelson Piquet.





