Todos cometemos errores, y algunos nos cuestan más que otros. El propio Fangio cometió el suyo cuando quiso correr una carrera de Sport en Monza pese a las limitaciones de viajar desde Irlanda hasta Italia, algo que en su momento lo aconsejable hubiese sido cancelar; le costó casi un año sin correr. Reutemann, siempre calculador y frío, también cometió los suyos. Nadie está exento.
Pero lo de Colapinto ayer en Bakú ocurre en una época distinta, donde si estornudás en Argentina se tapan la boca en China. Hay que aprender a leer y juzgar las acciones en pista con una velocidad de análisis que antes no hacía falta, porque las consecuencias, tanto deportivas como mediáticas, pueden ser muy graves. Franco se fue largo, bloqueó las gomas y terminó llevándose puestos a Gasly y a Norris en una maniobra que le costó carísimo, no solo a él, que también quedó afuera, sino a Alpine, que se va de Azerbaiyán sin puntos. La sanción, convertida en una pérdida de cinco puestos en la próxima largada, es apenas el costo deportivo; el costo real se lo va a cobrar puertas adentro del equipo y en la confianza que venía construyendo.
Cinco puestos de sanción para Colapinto en el Gran Premio de Bahréin
El otro error del fin de semana fue el de Antonelli, que se fue contra las vallas en la Q1 y quedó relegado a un lugar de la parrilla muy por debajo de lo que su ritmo venía mostrando. Ese traspié le regaló a Russell una oportunidad que el inglés no dejó pasar: se llevó la pole y, ya en carrera, supo administrar dos entradas de auto de seguridad para cruzar la meta apenas una décima adelante de Verstappen. Antonelli, por su parte, mostró carácter al remontar hasta el quinto puesto y limitar el daño, pero el error en clasificación le terminó costando la posibilidad de pelear la carrera de igual a igual con su compañero.
Y ahí aparece lo de siempre: el genio de Verstappen. Con un auto que hoy es definitivamente inferior al Mercedes, se las ingenió para llegar a una décima del ganador en la bandera a cuadros, algo que en Bakú, un circuito de rectas largas donde las diferencias de auto se disimulan y las paradas bajo auto de seguridad lo ayudaron a acortar, casi le alcanza. En un trazado con más zonas de sobrepaso real, con Verstappen pegado a esa distancia a falta de pocas vueltas, no tengo dudas de que le hubiese ganado la carrera a Russell. Ese es el nivel de piloto que estamos viendo: logra excelentes resultados con el auto que tiene, no con el auto que quisiera tener.
Tres historias, una misma lección: en la Fórmula 1 de hoy los márgenes son mínimos y los errores se pagan al instante, frente a todo el mundo mirando. Solo espero, como dije antes, que el entorno de Colapinto sepa contenerlo para que este traspié no le pese más de la cuenta.
Verstappen demuestra que es el mejor… y Hadjar, su mejor compañero





