Recuperar, aunque sea brevemente, algo que se tuvo en el pasado, despierta nostalgias y, en algún caso, nuevas motivaciones. Esto es lo que ha ocurrido con los organizadores malayos, quienes, tras «prestar» el circuito de Sepang, como sede del Gran Premio de Bahrein, parecen haberle tomado el gustito a la Fórmula 1, al punto de querer volver a tener su propia carrera.
El punto inicial de este objetivo han sido las conversaciones que dirigentes malayos mantuvieron el fin de semana con Stefano Domenicali, director ejecutivo de Liberty Media, la empresa estadounidense que dirige la Fórmula 1.
«Me reuní con Domenicali antes de la carrera y hablamos de la posibilidad de volver a tener el Gran Premio de Malasia en el calendario en forma permanente para dar respuesta al interés que han mostrado los aficionados», anunció Anwar Ibrahim, primer ministro de Malasia, entusiasmado por la importante asistencia (estimada en 90.000 espectadores) que contó la reciente carrera realizada bajo la denominación del Gran Premio de Bahrein.
También contribuyen a esta intención de los malayos, los buenos comentarios recibidos por parte de los pilotos, quienes, como ya hicieron en otras oportunidades, reiteraron sus elogios sobre las características del circuito de Sepang. «Nos gustaría volver todos los años», coincidieron la mayoría de los pilotos, quienes, para sostener esas opiniones, priorizaron lo atractivo del trazado de Sepang a las condiciones climáticas que habitualmente suelen complicar los desarrollos de las competencias.
Pese a estos apoyos y el entusiasmo de los organizadores, no parece ser un camino sencillo y corto el que Malasia deba transitar para recuperar el Gran Premio propio, ausente desde 2017 en la agenda del Campeonato Mundial de Fórmula 1.
Es que, por el momento, hay otros países en los lugares prioritarios para ingresar en el limitado calendario mundialista. Sudáfrica es el más firme, avalado por el deseo de Liberty Media de retornar al continente africano, que asimismo tiene otra alternativa, aunque más lejana en Ruanda. Y no hay que olvidar a la Argentina, que, a partir de la actual remodelación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez y la presencia de Franco Colapinto, acrecentó sus deseos de reconquistar un Gran Premio que dejó de organizar en 1998.
Frente a este panorama, la opción más cercana y probable para que la Fórmula 1 llegue otra vez a Malasia es que repita la reciente experiencia de este año y preste su circuito a un Gran Premio de otro país. No es lo que por ahora quieren los malayos. Pero, algo es algo, y peor es nada.





