Cuatro décimas en clasificación con neumáticos blandos. La misma diferencia y aún mayor, oscilando hasta las 6 décimas de segundo por vuelta el domingo. Así fue la paliza que los McLaren le propinaron al Red Bull de Max Verstappen en Australia.
Los ingenieros de F1 siempre afirman que la superioridad de un coche no está, sola y exclusivamente en un único detalle, afirmando que es la sumatoria de todos los aspectos técnicos lo que hace la diferencia. Y es curioso porque, aunque en las vueltas rápidas de clasificación de la Q3 en Albert Park, a pesar de contar con la ayuda del mini DRS en las zonas señaladas, el McLaren de Norris tenía menor velocidad punta que el Red Bull de Verstappen. Por ejemplo, 6 km/h menos al final de la recta de boxes, donde Max alcanzaba 332 km/h. Y si no utilizamos el mini DRS para ser más rápido, ¿para qué lo usamos? Disponiendo de la menor resistencia al avance que ofrece esa deformación en la zona lateral del ala posterior, el ingeniero puede inclinar o dar mayor incidencia al ala, aumentando su «drag», pero compensando esto parcial o totalmente con la ayuda del mini DRS perdiendo así menos velocidad de la que perdería de no disponer de esa asistencia suplementaria de la deformación programada del ala.
Si utilizo más carga aerodinámica trasera en las curvas disminuiré el porcentaje de deslizamiento de los neumáticos y estos durarán más. Probablemente, los McLaren no utilicen una suspensión tan dura como la de los Red Bull, lo que favorece la tracción. O la curva de la rigidez variable en compresión del eje trasero sea menos abrupta que la del RB21. Esto no deja de ser una suposición. Cuando menos kg de dureza tengamos en una suspensión y que esto sea compatible con la altura al suelo o el ángulo del fondo del coche que deseamos, mejor.
La telemetría de la vuelta rápida de Lando y Max el sábado revela que hasta antes de entrar en las dos últimas curvas apenas había algunas centésimas de diferencia entre ambos. Sin embargo, para mantenerse allí a tiro de la pole, Max frenaba sistemáticamente más adentro que Lando pero en siete curvas su velocidad mínima era más baja que la de Lando, la situaba más adentro de la curva (con una trayectoria que retrasaba su momento de acelerar). Visto así, sin referencias, sería el dibujo que haría alguien que está sobre manejando (como un novato) pero con un eje trasero tan nervioso y radical, Max estaba obligado seguramente a aceptar menos velocidad de paso y esperar a tener mejor apuntado el coche hacia la salida.
La telemetría reveló en Australia que con la pista relativamente caliente, hasta promediar la vuelta decisiva, Max estaba ahí nomás, a menos de una décima de Norris. Pero su caída se produjo en las últimas dos curvas donde perdió nada menos que 4 décimas y él no reconoce un error de conducción (que no se ve en la telemetría). Los neumáticos se recalentaron justo allí donde el MCL39 de Norris y el de Piastri se sentían mucho más cómodos.
Incluso bajo la lluvia, los McLaren cuidaban mejor sus neumáticos intermedios. Max comenzó a perder mucho tiempo a partir de la vuelta 16 y solo los coches de seguridad le permitieron quedar más cerca de lo que en realidad su coche se lo permitía.
Decía Max resaltando el papel que jugó en Australia la benevolencia de las suspensiones del MCL39 en el cuidado de los neumáticos: «Durante el primer «stint» (parte) de la carrera estábamos ahí nomás, pero en cuanto se sobrecalentaron los neumáticos nos quedamos sin posibilidades. McLaren, literalmente, voló. Tendremos que trabajar mucho para pelear por una victoria».
Opinaba igual Toto Wolff, el team principal de Mercedes, que situó a George Russell en la tercera posición: «El ritmo de los McLaren es demasiado fuerte. Tenemos que entender cómo consiguen ellos gestionar sus neumáticos y, al mismo tiempo, lograr tanto rendimiento. Y no es porque estemos perdiendo 20 puntos de carga aerodinámica, no, se trata literalmente de una cuestión mecánica».
A partir de este viernes, Red Bull y Mercedes tendrán la oportunidad de introducir alguna corrección o seguir rascándose la cabeza intrigados por el «secreto» de los McLaren.