Los que dieron la nota (o las notas) fuera del cockpit

Crear melodías, ejecutar un instrumento musical, grabar un álbum o subirse a un escenario parecen tareas incompatibles con la de conducir profesionalmente una máquina a 300 km/h. Pero para un grupo de intrépidos y apasionados pilotos no hubo nada de eso y se las ingeniaron para convertirse en artistas sin más ambición que la de divertirse un rato.