A veces, no alcanza el rigor del cronómetro
Un empate entre tres coches en vísperas de la definición de una corona y una igualdad entre siete pilotos cuando todavía imperaban las décimas de segundo, son los más risueños momentos que nos otorgó el capricho de los relojes (manuales o digitales) a lo largo de la historia.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo