Cuando conocer el propio auto no es tan sencillo
Dicen que un coche y su piloto deben ser uno solo a la hora de encarar una competencia. Pero ello no resulta siempre así, pues quizás el medio mecánico guarde algún secreto que el competidor no llegó a conocer o que simplemente confundió por costumbre. Tres pilotos de tres épocas bien diferentes (Castellotti, Berger e Ide) fueron víctimas de tal situación.
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